Un boticario a diario

¡Qué fácil es legislar desde los despachos!

Huchas, gracias

Cuentan que cuando los acuerdos firmados en los años cincuenta del pasado siglo entre los gobiernos de EE. UU. y España, por los que se instalaron bases militares en diversos puntos estratégicos de nuestro país, el territorio español se inundó de soldados americanos, una inmensa mayoría negros (¡uy lo que he dicho!), que se movían, por un país empobrecido, subidos en unos impresionantes automóviles que causaban la admiración de los menesterosos españolitos.

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Los farmacéuticos de pueblos y aldeas han agotado su posibilidades

En peligro de extinción  

No es nuevo el refrán pero le viene como anillo al dedo a este diario que escribo: “Al boticario, de tanto agacharse, ya se le ve el pliegue interglúteo (vulgo culo)”.

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Corren tiempos poco propicios para la Farmacia

Cincuenta años de añoranzas ajenas

Apreciado Olegario: he cumplido 85 años y no tengo el gusto de conocerlo personalmente. A pesar de mi provecta edad no pierdo la esperanza de, en alguna ocasión, estrechar su mano.

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Industria, Distribución y Farmacia están embarcadas en la misma nave

¡Toc, Toc, Toc!: Declarada  desierta

Hay un chiste, ya rancio pero muy bueno, que viene como anillo al dedo para lo que está pasando en el mundo de la Farmacia. Lo relato con las debidas disculpas para los que lo conozcan.

Se encuentra el paciente del dentista tendido en el sillón, con la boca abierta, cuando ve que el odontólogo se le acerca con el torno. Le coge fuertemente de la entrepierna mientras con aterrorizada voz le dice: "No nos haremos daño, ¿verdad doctor?"

El chascarrillo va encauzado por la tormenta que los farmacéuticos estamos soportando promovida por las autoridades sanitarias que al parecer no tienen más loro al que quitarle el chocolate que las pobres boticas.

Como si no hubiera otras partidas y conceptos más importantes y cuantiosos donde meter el tijeretazo!.

Dicen nuestros dirigentes: "¿Qué podemos hacer si ellos tienen la sartén por el mango en forma Boletín Oficial?". Opino que cogiendo con cierto cuidado la sartén por el cazo  podemos, en algunos casos, darle la vuelta a la tortilla.

El Servicio Andaluz de Salud, uno de los 17 reinos taifas de España, ha decretado por ley sacar a subasta determinados grupos de medicamentos de gran rotación. ¡Mire usted que listos!.

Semejante medida rabiosamente económica y distante de la atención sanitaria tiene una réplica

 ¿El Servicio Andaluz da Salud convoca una subasta entre laboratorios?. ¡Réplica!. Nadie se presenta y la subasta se declara desierta.

Me permito entrometerme en un asunto de Farmaindustria porque afecta de forma tangencial a nuestros esfuerzos que van dirigidos a que la población este bien atendida farmacológicamente.

Para el logro de esta idea es necesario un instrumento humano que es  bien escaso: la solidaridad

No hay que olvidar, por muchos parches que yo me ponga antes de que salga el grano, que la tríada constituida por industria, distribución y Farmacia va embarcada, se quiera o no, en la misma nave

El buque con tal pasaje, mal que nos pese, lleva tiempo cabeceando peligrosamente y ahora, en plena crisis, han aparecido demasiadas vías de agua que la insolidaridad está a punto de hacerlo naufragar

¿Por qué?.

Empecemos por el último eslabón de esta cadena de tres anillos. ¿Cuántas son las Farmacias que no toman conciencia de que hay que adecuar al paciente para que no se le dé un servicio que pase de lo estrictamente correcto?. Me explico. En los tiempos de bonanza la botica bien surtida le hacía una competencia más o menos leal (la que más vendía era la que más estocaje tenía; de aquí viene lo del más o menos) pero la pequeña abusaba del mayorista realizando un pedido de menor cuantía que el coste del caucho que quemaba, (Estrada dixit), la furgoneta de reparto.

No existía, hablo en grandes términos, esa figura del boticario que convencía a la paciente de que aún le quedaban dos "pastillas" y podía esperar perfectamente hasta la tarde e incluso al día siguiente. No digamos del farmacéutico que se la jugaba cambiando, debidamente autorizado, el medicamento por otro de igual composición poniendo el "sello de incidencia". ¿Lo recuerdan?.

Los almacenes, a su vez, no eran equitativos y surtían a las Farmacias, que más les compraban, de medicamentos que por problemas de producción entraban a cuentagotas, dejando en falta a la modesta Farmacia que, obviamente, perdía al paciente.

Los laboratorios, también, empezando los albores de pedidos directos de fármacos de gran rotación, no solamente OTC sino éticos. Actitud que se ha desbordado y llegado a cotas de las que no tengo espacio para explicar y que se están viviendo de una forma visceral y a cara de perro.

¿Se nos ha olvidado ya el nombre de algunos que, alegando  las exportaciones paralelas, se han negado a surtir a la distribución?

Creo que con estos ejemplos, he puesto a cada palo  su vela rota que espero sea reparada y sigamos el rumbo que nos saque de esta tormenta.

 No quiero terminar este diario sin apelar a la solidaridad en lo referente a nuestros productos de la marca ACOFAR. ¿Por qué se sigue oyendo los cantos de sirena de ofertas foráneas que no son otra cosa que ganar el euro de hoy para detrimento de los cincuenta céntimos de mañana?.

Que tengamos el placer de que el martillo del subastador  solo sirva para que los dirigentes sanitarios andaluces tengan que utilizarlo para machacar a otras instituciones que no sea la Farmacia. •

Olegario

Por la transcripción: Pedro Caballero-Infante

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