-“Se hacen embarazos”-

Olegario
Por la transcripción Pedro Caballero-Infante
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Leo, el pasado 20 de Agosto, en el diario “El País”, un artículo de opinión titulado “Recuperar el prestigio farmacéutico”  firmado por Emilio de Benito, al que no tengo el gusto de conocer, algo que no lleva implícito ningún tipo de desdén.

El tema que le ocupa, con un titular tan atractivo para un boticario,  está relacionado con los productos homeopáticos y a la negativa de su venta por parte de un compañero de Madrid.

Este asunto, en el que servidor de ustedes ni entra ni sale pues no ha tenido más conocimiento de estos productos que el facilitado por los laboratorios que los fabrican, hace que no sea la homeopatía lo que me motive a comentar lo vertido en la citada columna de opinión de D. Emilio.

Lo que me ha preocupado, tras su lectura, son los “entresacados” que el señor de Benito escribe. Destaco algunos: “La postura de este farmacéutico (se refiere al compañero madrileño enemigo de la homeopatía), contrasta con la de la inmensa mayoría de sus colegas, dispuestos a vender casi lo que sea, (sic)y mejor si es en exclusiva (cremas que hacen aflorar los abdominales, purés infantiles, adelgazantes milagrosos…), bien porque de verdad crean en su utilidad, bien por algo mucho más prosaico: para hacer negocio. Esa imagen de tenderos indiscriminados (sic) no beneficia al sector, que se aferra a defender su papel sanitario a la vez que comercia (sic) con sustancias que son, en el mejor de los casos, inocuas. Y siempre caras. La tan cacareada atención farmacéutica queda ensombrecida por la falta de credibilidad de un profesional (sic) que pone al mismo nivel un medicamento que un preparado casi mágico”.

Envidio con todas mis fuerzas, y ya soy yo quien se expresa, a los que creen que los farmacéuticos gozamos del respeto y/o admiración por parte de una mayoría. Esta autoestima sólo la comparto ateniéndome exclusivamente al llamado pueblo llano .

Porque mi experiencia con la gente del entorno social o familiar que frecuento no es así. Estos piensan “in péctore” (ante mí no se atreven), que somos unos “comerciantes distinguidos” y poseedores de unas “licencias exclusivas” (cual taxistas) que nos permiten ganar mucho y, lo que es peor, trabajar poco.

Por todo ello abomino de algunos compañeros que, por sus actitudes tan poco éticas, les dan tres cuartos a estos pregoneros que nos denostan.

Mi manifiesto cabreo se incrementa, en este sentido, al ver en una revista profesional la fotografía de una compañera ante la fachada de su botica y reparar que en ella aparece un cartel de respetable tamaño con el siguiente rótulo: “Se ponen pendientes”.

Cuando una profesión lleva colgando (nunca mejor dicho), desde hace muchos años, el “sambenito” de comerciantes titulados (tenderos se escribe en el artículo mencionado), hay que hilar muy fino para saber lo que no se debe hacer cara al público, puesto que contra lo que dice el refrán: “el hábito hace al monje”.

El viejo: “De todo como en botica” no debe convertirse, en muchos casos, en el actual: “Todo a cien”. Si un compañero, por llamarlo así, “expende” braguitas tanga desechables, se está autoinculpando como comerciante, pero si a mí me  solicitan un condón, que en mi opinión es de tenencia obligatoria, depende cómo se me haga la demanda para que yo lo “despache” o bien “despache” al “pelúo” a casa de su puñetera madre.

“¡Jefe, dame una caja de gomitas!”

“¡Puerta, Camino y Viti al c….!

Por ello, aunque parezca políticamente incorrecto, en el caso que me ocupa vale más la forma que el fondo. Yo, ya lo referí una vez, tuve trabajando conmigo a una inolvidable ATS que, a requerimiento de jóvenes pacientes recién paridas, aceptaba, sin mucho gusto, perforar lóbulos orejiles de bebés. Lo hacía con catgut que dejaba puesto en el estoma sangrante hasta que este se secase y la madre, con los correspondientes consejos de asepsia, le colocase los zarcillos. Nada de perforadores, sino una actuación “quirúrgica” de una enfermera con muchos años de quirófano. Sin embargo nunca se me ocurrió anunciarlo en la fachada.

Otra cosa es que me decida poner, de una vez por todas, y copiando al que vi hace unos años en otra farmacia, que decía: “Se hacen embarazos”. Porque en este caso puede interpretarse que un servidor aun puede hacer de semental.

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