Libros, sol y dar y dad

Publicado el Lunes, 05 Septiembre 2016 13:49
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David de María
Farmacéutico

 

Este verano acudí a la presentación de la campaña de ayuda a enfermos de Lupus en la Comunidad de Aragón. Ya se ha implantado en la catalana con éxito. Muchas entidades han colaborado en su creación y desarrollo. Todas ellas sin buscar un beneficio económico, pero obteniendo una satisfacción enorme.

Hace algo más de doce años que recalamos en un pequeño municipio de la provincia de Zaragoza. Nos acogieron como si fuéramos familia. En los pueblos se vive diferente, sin prisas. La vida transcurre en ratos en vez de en minutos. También la vida se entiende diferente. Que un paciente te traiga unos huevos recién cogidos esa mañana, una lechuga o cuatro tomates, no ocurre en las ciudades. Te regala agradecido su tiempo y su esfuerzo.

La tranquilidad del pueblo me ha permitido desarrollar una de mis aficiones preferidas, la escritura. Cuatro novelas y un libro de cuentos, ilustrado por mi mujer, han visto ya la luz. ¿Para qué?

Cuentan que un niño disfrutaba de una actuación de magia con su padre. El mago sacaba palomas y conejos de su chistera. Al finalizar, mientras muchos espectadores salían asombrados, el niño reflexionaba: «Si yo fuera mago, nadie pasaría hambre». Buscar una utilidad a mi afición literaria, ha sido una razón importante para destinar los beneficios de mis obras a proyectos solidarios.

Así, este 2016 estoy impulsando el cuarto proyecto, con la ayuda inestimable de Edelvives y de Novaltia. A través de la ONG Estrella de la Mañana, el objetivo es conseguir cuatro máquinas Pérkins para un Centro Residencial de Formación para jóvenes invidentes en el entorno rural en la India. ¡Ya casi las tenemos!

Todos mis proyectos han mantenido tres pilares fundamentales: educación, salud e infancia. Recuerdo el primero. Perseguía costear el material escolar para unos niños en Costa de Marfil. Conseguido el objetivo, recibí una carta de las profesoras de la escuela agradeciendo la ayuda, incluyendo unas fotos de los alumnos disfrutando con su nuevo material. Fue una sorpresa. No hay mayor satisfacción, a todo el esfuerzo y horas invertidas, que las palabras de esa carta y las sonrisas que aquellos niños mostraban en las fotos. Así, con las ilusiones renovadas, le siguió un proyecto en Nicaragua, luego uno en Haití con Farmacéuticos sin fronteras (todavía en activo) y, este año, uno en India.

Es posible que la solidaridad tenga algún efecto secundario indeseado, como ocurre con los medicamentos, pero es indudable que sus efectos beneficiosos son infinitamente superiores. Y estos beneficios te atrapan sin excusas cuando te asomas.

¿Te animas? Tal vez querrías pero crees que te falta tiempo. Eduardo Galeano, en su libro “El cazador de historias”, decía que “en algún lugar de alguna selva, alguien comentó: Qué raros son los civilizados. Todos tienen reloj y ninguno tiene tiempo”.  Y, en cualquier caso, piensa que el siempre y el nunca duran lo mismo pero, sin embargo, es más gratificante y útil elegir el primero. No te arrepentirás.