De “esquerosos” e “ysidoros”

Publicado el Jueves, 26 Enero 2017 10:52
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Sonia Sáenz de Buruaga. Boticaria Bizkaia
Presidente SEFAC Euskadi. Miembro del COF Bizkaia

 

Farmaindustria ha presentado su Plan de Adherencia al Tratamiento y enseguida nos llega eco de las críticas (más destructivas que constructivas) de diferentes organismos, políticos, etc., y las “alabanzas”, o mejor dicho, apoyos, quedan relegados a una frase en medio o al final de la noticia.

Lo que no entiendo es por qué, cuando algún organismo de cualquier tipo pone encima de la mesa una propuesta coherente, con posibilidades, de mínimos y concreta para abordar una lacra tan importante que tenemos en el sistema sanitario como es la falta de adherencia a los tratamientos, otros lo primero que dicen es “no es de su competencia” o empiezan a sacar los “esques” y los “peros”.

Creo que ya es hora de que empecemos a pensar en los “ysis”. ¿Y si tratamos el plan como una idea base para trabajar? ¿Y si todos los estamentos de la sanidad nos sentamos para hablarlo? ¿Y si se empiezan a presentar propuestas para mejorar este plan por parte de otras instituciones?

 

 

 

Desde SEFAC ya estamos en ello. Los farmacéuticos somos el primer y último eslabón de la cadena sanitaria, lo he comentado ya muchas veces, y en el tema de la adherencia podemos hacer, creo, más que ningún otro. Con la implantación de la receta electrónica ya no es que los pacientes acudan tres veces más a la farmacia que al médico, sino que alguno ya no pasa más que una vez al año y sólo para que el médico le “reactive” las prescripciones. Seguimos siendo los profesionales sanitarios más accesibles a la población y, además, los pacientes crónicos terminan por tener un vínculo incluso afectivo con su farmacéutico, por lo que para abordar el tema de adherencia creo que somos imprescindibles.

Eso sí, hay que empezar a mover fichas… e invertir. Lo primero, y creo que la medida que más éxito puede tener, es la integración del farmacéutico en el sistema con la puesta en marcha de acciones para que médicos, enfermeras y farmacéuticos puedan ponerse en contacto. Esta medida, utilizando la receta electrónica, puede ser una realidad en breve espacio de tiempo, y habría que darla a conocer (donde ya es factible), impulsarla desde arriba hacia abajo y los lados (Administración, profesionales, sociedades científicas, asociaciones de pacientes, etc.). Si siempre se dice que hablando se entiende la gente, que el intercambiar opiniones ayuda a esclarecer problemas y darles solución, lo primero sería poner facilidades y herramientas para que eso sea una realidad. El equipo que atiende a cada paciente tiene que estar en contacto, y las TICs nos pueden ayudar a llevarlo a cabo.

Otro de los puntos que aborda el plan es el seguimiento farmacoterapéutico, servicio profesional farmacéutico que la ley claramente indica que hemos de realizar los farmacéuticos y que sin ayuda del resto de los profesionales sanitarios no podemos hacer, ya que también es un tema repleto de “esques”: “es que la historia clínica no puede ser accesible”, “es que sale caro”, “es que implica muchos cambios”. ¿Y si los farmacéuticos inseguros empezamos a formarnos? ¿Y si se firman y se llevan a cabo convenios con pacientes determinados que a la Administración le interesen? ¿Y si probamos a compartir la historia clínica por el bien del paciente, dejando de lado los miedos irracionales a “nosequé”? ¿Y si nos ponemos de acuerdo médicos, enfermeras y farmacéuticos para llevarlo a cabo en conjunto sin afanes de protagonismo?

No nos hemos de olvidar que en el trabajo realizado por Farmaindustria se hace un diagnóstico demoledor sobre la adherencia, ya que un 71,2 por ciento de los menores de 45 años no cumplen adecuadamente con su tratamiento, y un 36,10 de los mayores de 65 años tampoco. Y las cuentas indican que si aumentáramos la adherencia un 10%  podríamos tener más de 2.500 millones de euros para dedicarlos a acciones e iniciativas que mejoren la adherencia y otros aspectos negros de la sanidad, y se evitarían unas 16.000 muertes por EPOC y eventos cardiovasculares.

A mí estas cifras me hacen ser más YSIDORA que ESQUEROSA. ¿Y si nos ponemos todos a buscar consensos y trabajo en equipo?