Decreto andaluz

Martín Muñoz Méndez. Vicepresidente de AEFF

 

Hace muchos años Andalucía fue pionera en la creación  de la receta electrónica. El mérito fue doble puesto que, aparte de la valentía de ser los primeros, los aciertos y fallos de la implantación andaluza balizaron el camino al resto de Comunidades.

Fuimos primeros en receta electrónica y últimos en el desarrollo del RD 175/2001, la reglamentación de la formulación magistral, pero lo importante es que el Decreto 155/2016 (15 años entre los dos, no está mal…) por fin ha visto la luz hace pocas fechas y viene con un texto  interesante.

Si antes hablábamos que ser el primero abre puertas  a los demás, el hecho de  ir de último presenta la inestimable ventaja de saber exactamente lo que funciona y lo que no, al margen de los matices que se quieran dar al texto, así que, a priori, no era difícil para la elaboración del Decreto andaluz hacer un corta y pega de las propuestas sensatas de otras Comunidades y adaptarlas a Andalucía.

Después de borradores, globos sonda, presiones del Consejo Andaluz y los habituales dimes y diretes, hace poco nos llegó el texto definitivo, y tras una lectura rápida -más buscando aspectos llamativos que otra cosa- la primera sorpresa viene con la medida que contempla la exigencia de disponer de zonas diferenciadas para la atención y la dispensación, puesto que se busca garantizar una atención individualizada a las consultas con garantía de confidencialidad.

Que una tendencia como es diferenciar los espacios venga impuesto por Ley es una novedad que creemos buena para la farmacia andaluza, al margen de los lógicos problemas que tendrá la adaptación de esta normativa, porque hay farmacias que por su reducidas dimensiones no podrán.

La segunda cuestión que aborda el Decreto versa sobre la formulación y, como era de esperar, de una vez establece requisitos para la elaboración, conservación y dispensación de las mismas, así como la obligación por parte de las farmacias que no formulen de contratar su elaboración a terceros. Pero, ¿a quién se le encarga?, y aquí viene el punto negro de todo el texto: no dice a quién.

La lógica nos lleva a pensar que la elaboración a terceros hay que contratarla con una farmacia que esté autorizada a tal fin, pero la realidad es que en Andalucía tenemos varios Colegios que elaboran y venden fórmulas magistrales que les encargan, y no hace falta repetir la competencia desleal que le hacen a sus propios colegiados autorizados a terceros -no hace falta porque es obvio y ya hemos hablado mucho del tema-, pero el nuevo Decreto ha omitido la palabra farmacia, quedando así la redacción (Art.15.2):

Las oficinas de farmacia que no cuenten con la autorización de las instalaciones para elaborar fórmulas magistrales y preparados oficinales, o que la tengan pero no para todos los niveles y formas farmacéuticas, tendrán que contratar la elaboración y control de calidad en relación a los niveles o formas farmacéuticas no autorizadas.

Fácil hubiera sido el insertar “tendrán que contratar con otra Oficina de Farmacia”, pero en lugar de eso el texto queda a expensas de interpretación. Y podemos estar contentos, puesto que el Consejo andaluz presionó para que los Colegios pudieran vender fórmulas y que esta posibilidad estuviera reflejada en el Decreto, hecho muy reprobable y del que espero un día rindan cuentas frente a las muchas farmacias autorizadas a terceros en la Comunidad andaluza.

El criterio del Consejo fue rechazado y ahora estamos a expensas de las interpretaciones de juristas y administración para ver en qué queda. Por lo pronto el Capítulo I no se ha titulado “exposición de motivos”, que según alguna jurisprudencia no son artículos de la Ley y sí Disposiciones Generales; se nota claramente que el texto va a favor de las Oficinas de Farmacia y no se pronuncia sobre otras entidades, ya que no se ve capacitado para autorizarlas.

Al margen de estas cuestiones, creemos que es un buen Decreto para las farmacias y que contribuirá dentro de 18 meses -el plazo para su adaptación- a que las farmacias andaluzas transmitan una imagen enfocada a la labor asistencial, cuestión que agradecerán pacientes y clientes.

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