Consideraciones sobre la resistencia bacteriana a los antibióticos

Dr. Miguel Gobernado. Especialista en Microbiología Clínica.
Miembro de la Asociación Microbiología y Salud (AMYS)

 

 

Después de su descubrimiento en 1928, e introducción en la medicina en la década de 1940, los antibióticos aumentaron rápidamente en número y potencia, siendo centro de la atención sanitaria moderna. Son, sin duda, uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la humanidad. Durante más de 50 años, los médicos han recetado y los farmacéuticos han dispensado antibióticos para tratar infecciones causadas por bacterias y otros microorganismos... En pocas décadas se introdujeron, para uso médico, 65 antibióticos de 9 clases; sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. Los antibióticos también son los únicos medicamentos en los que el uso generalizado disminuye su utilidad. A diferencia de los fármacos que alteran los procesos bioquímicos humanos, como la cascada de coagulación y la frecuencia cardíaca, los antibióticos están inmersos en una guerra con un enemigo en lucha, ya que la resistencia bacteriana (RAM) ahora debilita la eficacia de muchos  antimicrobianos. Este problema se ha convertido en uno de los problemas de salud más acuciantes de la mayor parte del mundo, y su magnitud se está acelerando.

El uso indebido y excesivo de los antibióticos, en su mayoría de manera empírica, ha dado como resultado una evolución continua de bacterias resistentes a los mismos. La RAM se demostró ya cuando la penicilina se administró por primera vez durante los ensayos clínicos. La resistencia aumenta y ocurre más rápidamente con agentes bacteriostáticos (tetraciclinas, sulfonamidas, macrólidos) que con fármacos bactericidas (aminoglucósidos, β-lactámicos). También es más probable que surja resistencia a los antimicrobianos cuando el uso generalizado se combina con dosis sub-óptimas y tratamientos incompletos. La disminución de la eficacia de los antibióticos para las infecciones humanas ha pasado de ser de un problema menor a una gran amenaza. La resistencia a los antibióticos se ha denominado “el tsunami silencioso” de la medicina moderna. Alrededor de 700.000 personas en todo el mundo mueren anualmente debido a infecciones resistentes y, si no se toman medidas, se ha estimado que tales infecciones matarán a 10 millones de personas al año para el año 2050. En Europa, según la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el Centro de Control de Enfermedades infecciosas (eCDC) se producen 25.000 muertes cada año con un coste de 1.500 millones de euros.

Paradójicamente, la RAM no depende de los ingresos de un país o la perfección de su sistema de salud. Se han publicado abundantes informes, directrices y recomendaciones exhaustivas nacionales e internacionales para gestionar las amenazas planteadas por la resistencia a los antibióticos. A pesar de esta toma de conciencia en la ciencia y la política y de la atención más reciente de los medios de comunicación, la resistencia a los antibióticos continúa aumentando en todo el mundo. La RAM es el resultado directo del uso de los antibióticos, no solo en humanos, sino también en ganadería (terapéuticos, profilaxis, metafilaxis y promoción del crecimiento), agricultura y acuicultura. La probabilidad de que un enfermo sea portador un organismo resistente se duplica si ha tomado antibióticos por cualquier motivo en los últimos dos meses. Se calcula que el consumo global mundial es de unas 100.000 tn/año. Cuanto mayor es el volumen de empleo, mayor es la probabilidad de que surjan poblaciones bacterianas resistentes por selección.

Las bacterias han desarrollado dos tipos básicos de estrategias para eludir la acción de los antibióticos:

1) Por mutación, donde una alteración en un gen produce un cambio en generaciones posteriores.
2) Incorporando material génico exógeno.  

El resultado final es una disminución o completa falta de sensibilidad de los microorganismos a los antibióticos que fueron previamente efectivos. Estas estrategias se pueden traducir en la producción de proteínas específicas que modifican químicamente el antibiótico, inserción de una bomba proteica de achique en su membrana citoplasmática que expulsa el antibiótico tan pronto como entra en el citoplasma, y modificar químicamente o mutar la diana del antibiótico para que no se produzca ninguna unión. Mientras que algunas bacterias tienen mecanismos de resistencia intrínseca anteriores a la introducción de antibióticos, otras han desarrollado resistencia debido a muchos factores contribuyentes, como el uso excesivo, la dosificación sub-óptima, la elección incorrecta de antibióticos, la duración incorrecta del tratamiento o la vía de administración inapropiada. La RAM de las  bacterias a múltiples fármacos (MDR) puede generarse por uno de estos mecanismos:

a) Acumulación de múltiples genes, cada uno de los cuales codifica resistencia a un solo fármaco, dentro de una sola célula (típica de plásmidos de resistencia).
b) Por la expresión aumentada de genes que codifican bombas de achique multifármacos que pueden reconocer muchas moléculas diferentes, de diferentes tipos de antibióticos.

En entornos donde las bacterias están continuamente expuestas a los antibióticos, como en los hospitales o en granjas de producción animal, la MDR puede ser seleccionada y difundida.

La cadena del uso de antibióticos hombre-animales-plantas-suelo-agua-alimentos-residuos genera una contaminación mundial de antibióticos y, por ende, genes RAM. Estos genes son móviles entre microorganismos (mobiloma), pueden trasmitirse entre  bacterias por traslado lateral génico TLG (por transducción, conjugación o transformación), generando un registro global de genes en distintas áreas y en todo el mundo (resistoma, pangenoma). La RAM es antigua,  mucho antes de la era antibiótica, prevalente y heredable.

 


Desde el punto de vista de infecciones en humanos,  varios microorganismos clínicamente importantes han desarrollado resistencia a los antimicrobianos disponibles, como Streptococcus pneumoniae (neumonía, infecciones del oído, meningitis), S. aureus y Pseudomonas aeruginosa (infecciones de la piel, huesos, urinarias, pulmones, sistémicas), Escherichia coli (infecciones del tracto urinario), Salmonella (infecciones transmitidas por los alimentos),  Enterococcus y Klebsiella spp. (infecciones transmitidas en entornos de atención médica).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una lista de bacterias que representan la mayor amenaza para la salud humana por su RAM; bacterias sobre las que expertos en salud han advertido que podría causar una amenaza para la humanidad mayor que el cáncer. La lista clasifica las bacterias en grupos críticos de alta y media prioridad, de acuerdo con la urgencia de la necesidad de nuevos antibióticos. El grupo más crítico incluye bacterias MDR que presentan una amenaza particular en hospitales y residencias de la tercera edad. Las bacterias de esta lista pueden causar infecciones graves, a menudo mortales, como infecciones sistémicas y neumonía. Otras bacterias cada vez más resistentes a los medicamentos, que se consideran de alta y media prioridad, causan enfermedades más comunes como la gonococia y la intoxicación alimentaria causada por salmonela.Así mismo, los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de los EE.UU. disponen de un informe que describe las principales amenazas a los antimicrobianos, categorizándolas según el grado de preocupación: urgente, grave y preocupante.

Streptococcus pneumoniae. Es causa principal  de neumonía bacteriana y meningitis. También es agente etiológico importante de infecciones sistémicas, del oído y sinusitis. En algunos entornos, hasta el 30% de las cepas de S. pneumoniae no son sensibles a la penicilina, y la resistencia a múltiples fármacos es común (10% son resistentes a las cefalosporinas de tercera generación y se ha observado resistencia a las fluoroquinolonas).

Staphylococcus aureus. Casi todas las cepas de son resistentes a la penicilina, muchas son resistentes a la meticilina (SARM), y algunas tienen sensibilidad disminuida a la vancomicina. Los SARM se propagan fácilmente a través del contacto humano y puede causar una variedad de enfermedades, desde trastornos de la piel hasta enfermedades mortales como meningitis, sepsis y neumonía. Los SARM son una de las causas más comunes de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria. Las infecciones cutáneas por  SARM no son infrecuentes entre los enfermos que acuden a urgencias de centros sanitarios.

Clostridium difficile. Es una de las ‘superbacterias’ toxigénicas más conocidas debido a la presencia constante en hospitales de todo el mundo, en personas que han recibido atención médica reciente y antibióticos, causando brotes de colitis seudomembranosa, con diarrea de fácil propagación. La posibilidad de infectarse con C. difficile aumenta con la exposición a antibióticos, que desequilibra la microbiota intestinal. La RAM y la MDR (clindamicina, moxifloxacino y rifampicina) son variables dependiendo del ribotipo.

 

 

La RAM de las bacterias gramnegativas (BGN) está aumentando en todo el mundo, dejando a los médicos con desafiantes dilemas de tratamiento, dadas las pocas opciones efectivas de antibióticos que quedan. Tres patógenos se han convertido en amenazas cada vez más problemáticas: Enterobacteriaceae resistente a los carbapenemes (CRE), P. aeruginosa MDR y especies de Acinetobacter. Las tasas de morbilidad y mortalidad son particularmente altas entre los enfermos con infecciones invasoras causadas por estos patógenos. Hay pocas opciones de antibióticos para su tratamiento, y muchos de estos agentes, como los aminoglucósidos, las polimixinas y la tigeciclina, están asociados con toxicidad significativa y/o parámetros farmacocinéticos subóptimos.

  • Pseudomonas aeruginosa. Bacteria descrita como oportunista por infectar a enfermos graves, es una causa común de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria que incluyen neumonía, tracto urinario, infecciones del sitio quirúrgico y sistémicas, tiene capacidad rápida para mutar y adaptarse para contrarrestar diferentes tratamientos con antibióticos, mostrando gran capacidad innata para desarrollar resistencia a los antibióticos.
  • Burkholderia cepacia. Descubierta en 1949 como la bacteria que causa la putrefacción de las cebollas, ahora es peligrosa para los humanos como son los enfermos con mucoviscidosis (fibrosis quística). Es resistente a la mayoría de los β-lactámicos, incluidas las aminopenicilinas, la ticarciclina, la ticarciclina/clavulánico, las cefalosporinas de primera y segunda generación, el  imipenem, los aminoglucósidos y las polimixinas
  • Acinetobacter baumannii. Otro patógeno oportunista, causante de neumonía e infección sistémica, común en las infecciones de soldados durante la guerra de Irak,  con capacidad de sobrevivir en condiciones ambientales difíciles durante largos períodos de tiempo, se ha vuelto resistente a muchos antibióticos.
  • Neisseria gonorrhoeae. Causante de enfermedad de transmisión sexual (inflamación en la uretra, cuello uterino, faringe, recto), tiene cepas de la bacteria con resistencia a los antibióticos como la penicilina, y últimamente a la combinación antibiótica recomendada internacionalmente de elección para su tratamiento como es ceftriaxona más azitromicina.
  • Mycobacterium tuberculosis. Causa importante morbilidad y mortalidad, ha desarrollado RAM a fármacos de primera línea empleados para su eliminación. La tuberculosis resistente a los medicamentos es más difícil de tratar: puede ser compleja y requiere más tiempo y fármacos más caros, a menudo con más efectos secundarios. La tuberculosis ampliamente resistente a los medicamentos (XDR-TB) es resistente a la mayoría de los medicamentos antituberculosos. Los principales factores que impulsan la resistencia a los medicamentos antituberculosos son el tratamiento incompleto o incorrecto, el suministro corto.
  • Enterococcus spp. Causan una variedad de enfermedades, principalmente entre los pacientes que reciben atención médica, que incluyen infecciones sistémicas, del sitio quirúrgico y del  tracto urinario. Preocupan las cepas resistentes a los glucopéptidos. Los primeros aislados de Enterococcus resistentes a la vancomicina (fueron descubiertos en Europa en 1987, y hoy día son más del 25% de las bacteriemias en los hospitales de los Estados Unidos; y en l 2013, el 77% las infecciones asociadas a los cuidados sanitarios por E. faecium fueron resistentes a la vancomicina. 

Las Enterobacteriaceae se han vuelto resistentes a las cefalosporinas  de 3ª generación por la producción de β-lactamasas de espectro extendido (BLEE). Ya en 2013, en 17 de los 22 países europeos, el 85-100% de los aislados de Escherichia coli eran BLEE positivos. Un grave problema mundial de esta familia de bacterias es la MDR incluyendo a los carbapenemes. Klebsiella pneumoniae, bacteria motivo de preocupación en todo el mundo, además de causar gran variedad de infecciones,  afecta a hombres de mediana edad y mayores con sistemas inmunológicos debilitados, ha demostrado ser muy resistente a una variedad de antibióticos. Escherichia coli, que sobrevive inofensivo  en el sistema digestivo humano, en ocasiones algunas cepas pueden causar enfermedades graves como intoxicaciones alimentarias, meningitis e infecciones más comunes (tracto urinario), en las que se ha encontrado alto nivel de RAM. Las infecciones adquiridas en la comunidad causadas por especies de Salmonella y Shigella tienen altas tasas de RAM.La RAM múltiple se ha detectado en aislados de Salmonella Typhi, por ejemplo la cepa H58, que se originó en Asia y África en 2011, se ha extendido en estas áreas durante 30 años, pasando las cepas MDR de un 7% antes de 2010 al 97% en la actualidad.

Las bacterias MDR, que se suelen asociar a infecciones nosocomiales, aunque también de la comunidad, y son una de las amenazas actuales más importantes para la salud pública asociadas a mayor morbilidad, mortalidad, costos de atención médica y uso de antibióticos. Curiosamente, las bacterias MDR asociadas a la comunidad tienen un fenotipo de resistencia a los antibióticos que es estable en ausencia de presión antibiótica del tipo que se observa normalmente en hospitales o residencias de ancianos. La producción de β-lactamasas de espectro extendido de Enterobacteriaceae encontradas en la comunidad es cada vez más frecuente.

Ante los hechos anteriores comentados, es preocupación actual importante la pérdida de eficiencia de los antibióticos sobre las bacterias RAM; los procedimientos médicos clave, incluidos el trasplante de órganos, las cesáreas, los reemplazos de articulaciones y la quimioterapia, podrían volverse demasiado peligrosos. Son ya clásicas una serie de preguntas: ¿La era de los antibióticos llega a su fin? ¿Estamos listos para un mundo sin ellos? ¿Podremos hacer cirugía complicada? ¿La neumonía volverá a ser la amiga del hombre anciano? ¿Serán viables los trasplantes? ¿Volveremos al  KMnO4 para la gonococia? ¿Volverá a reinar la tuberculosis? ¿Habrá vuelta al futuro de la colistina, cotrimoxazol, fosfomicina y otros antimicrobianos vetustos?

Pensamos que hay que intentar soluciones adecuadas para los problemas de la RAM, que pasan por varios caminos. Los médicos de hoy deben considerar nuevos enfoques para tratar a los enfermos mientras se minimiza el uso excesivo de antibióticos. Se ha estimado que al menos la mitad del uso de antibióticos en el mundo desarrollado -y quizás más en el mundo en desarrollo- es inapropiado. Cuando se trata a enfermos graves, deben cubrirse los patógenos potencialmente resistentes, incluso si es necesario utilizar una gama más amplia de antibióticos. Los antibióticos no deben usarse en situaciones clínicas en las que el enfermo no se beneficiará al recibir el medicamento, como con las infecciones virales de las vías respiratorias superiores.

Por otra parte, el conducto de nuevos antibióticos, que necesita avivarse, está casi vacío por distintos motivos: se tiene menos interés en productos que generalmente solo se toman unos pocos días en comparación con los fármacos para enfermedades crónicas, lo que no garantiza un beneficio sustancial a las compañías farmacéuticas,  el tiempo largo de desarrollo y gran inversión económica, dificultad de ensayos clínicos, la verdadera innovación es difícil, hay amenaza de los fármacos genéricos, el margen comercial bajo, y existe miedo en la industria farmacéutica a las RAM. Junto a esto, los requerimientos gubernamentales son altos, hay interferencias de los poderes públicos (precio, aprobación, indicaciones, restricciones), expiración de patentes y derivación de la investigación.

También hay que aplicar medidas de prevención. Las principales líneas de la prevención de las RAM  se basan en los sistemas de vigilancia de la misma, local, nacional (EE.UU., Canadá. Sudáfrica, India, China, Australia, Singapur) y regional (Europa, América Latina y Caribe, Asia Central-Este de Europa, Asia); disminución del consumo de antimicrobianos apoyado en campañas bien conocidas como las de Bélgica (2000), Francia (2001), Canadá, Islandia, Noruega, Alemania. Luxemburgo, Bélgica,  España, Portugal, Israel, Malta, Grecia, Australia, Nueva Zelanda; regulación del uso en ganadería-agricultura-acuicultura (Canadá, EE.UU., Méjico, UE, Turquía, Israel, Corea del Sur, Japón, Tailandia, Vietnam, Australia,  Nueva Zelanda); mejorar los sistemas de saneamiento público para evitar la transferencia de bacterias y genes de resistencia en el medio ambiente; reducir la necesidad de antibióticos mediante la mejora de agua, el saneamiento y la inmunización. Otros enfoques pueden reducir la contaminación antibiótica del medio ambiente, como es la gestión de nutrientes,  el control de la escorrentía, considerar el abono de compostaje, y gestión de puntos de residuos industriales y hospitalarios antes de  que lleguen a las fuentes de agua.

Existe una contaminación
mundial de antibióticos y por ende,
de genes RAM


Además,  es importante  mejorar el control de la infección hospitalaria y la administración de antibióticos, cambiar los incentivos que fomentan el uso excesivo de antibióticos, reducir y tratar eliminar el uso de antibióticos en la agricultura, educar e informar a los profesionales sanitarios, políticos (asegurando su  compromiso para hacer frente a la RAM) y el público general en el uso de antibióticos sostenible.

Se debe hacer notar que se necesitan nuevos antibióticos para las próximas décadas. En los últimos años, algunos autores    e instituciones hicieron
sonar la alarma de que el conducto de nuevos antibióticos estaba casi vacío; no obstante, análisis independientes de pruebas disponibles indican que el flujo de antibióticos es razonablemente saludable. Los retos para  desarrollar nuevos antibióticos son  científicos, financieros, de aprobación y comercialización; para afrontarles se pretende eliminar las barreras tradicionales a su desarrollo y, además proporcionar incentivos a las compañías farmacéuticas, como becas y formación de investigadores, animar a la investigación a los laboratorios académicos, desarrollo en colaboración, favorecer la verdadera innovación, incentivos económicos (impuestos), compartir riesgos las compañías y gobiernos, facilitar trámites burocráticos pre-post I+D y considerar tiempo de las patentes. El empuje de las estrategias de incentivos se puede dirigir al apoyo al acceso abierto a la investigación, ayudas para el personal científico, financiación directa,  financiación de la investigación, incentivos fiscales, créditos fiscales reembolsables,  asociación para el desarrollo de productos, acelerar procesos de evaluación y aprobación,  derechos de propiedad intelectual transferibles y protección de responsabilidad.

Como resultado de las aplicaciones de las ideas anteriores, se dispone de nuevos agentes aprobados por las agencias reguladoras internacionales:

Ceftolozana/tazobactam, nueva cefalosporina más un inhibidor de la β-lactamasas para el tratamiento de infecciones complicadas del tracto urinario (cUTI) y de infecciones intraabdominales complicadas (cIAI), con actividad expandida frente a P. aeruginosa, y eficacia probada e dos ensayos clínicos de fase 3 (ASPECT-cIAI and ASPECT-cUTI).

Ceftazidima/avibactam, una antigua cefalosporina y un inhibidor de β-lactamasas, para el tratamiento de cUTI y cIAI con buena actividad contra Enterobacteriaceae debido a que el avibactam,  inhibe las enzimas clase A (ESBL y KPC), clase C (AmpC) y algunas enzimas clase D (oxacilinasas). En estudios de fase 3, se logró una respuesta microbiológica en el 70,4% de los enfermos que recibieron ceftazidima/avibactam y en el 71,4% que recibieron imipenem/cilastatina. La eficacia clínica se evaluó en varios ensayos clínicos de fase 3 (RECLAIM 1 y 2, y REPRISE).

Meropenem/vaborbactam, un carbapenem antiguo más un nuevo inhibidor de β-lactamasas a base de ácido borónico fue aprobado recientemente por la FDA para el tratamiento de cUTI, incluida la pielonefritis. El antibiótico tiene un amplio espectro de actividad contra BGN, incluidas las Enterobacteriaceae que producen β-lactamasas de clase A y clase C. Se han realizado dos ensayos de fase 3 que investigaron la eficacia de meropenem/vaborbactam (TANGO I y TANGO II) para el tratamiento de cUTI, incluida la pielonefritis aguda, y para infecciones por bacterias resistentes a los carbapenemes.

Aunque ceftolozana /tazobactam, ceftazidima/avibactam y meropenem/vaborbactam brindan nuevas opciones prometedoras de tratamiento, sigue existiendo la necesidad de nuevos antibióticos porque persisten las brechas en el tratamiento de BGN MDR. Ninguno de estos nuevos agentes tiene actividad contra BGN que produce metalo-β-lactamasas ni son eficaces frente a varias cepas de A. baumanii. Por otra parte, desde la introducción de estas combinaciones, la aparición de RAM a los mismos durante los tratamientos, ha sido documentada en la literatura.

Varios agentes con nuevos mecanismos de acción para ayudar a cubrir estas necesidades terapéuticas no cubiertas se están investigando actualmente en ensayos clínicos de fase 2 y fase 3:

  • Cefiderocol es una cefalosporina siderópica novedosa con una amplia gama de actividad antimicrobiana contra BGN, incluyendo especies de Acinetobacter, P. aeruginosa y enterobacterias resistentes a los carbapenemes. La actividad incluye bacterias productoras de KPC y de producción de metalo-β-lactamasas.
  • Plazomicina es un derivado del aminoglucósido de sisomicina con actividad a principalmente contra CRE, incluyendo cepas productoras de KPC y de metalo-β-lactamasas de especies de Pseudomonas y Acinetobacter. Dos ensayos de fase 3 han ofrecido resultados prometedores: (EPIC y CARE). EPIC comparó la eficacia de plazomicina con meropenem para el tratamiento de cUTI o pielonefritis.  El CARE comparó la eficacia de plazomicina con colistina, ambas administradas en combinación con un agente adicional (meropenem o tigeciclina), para el tratamiento de adultos que tenían infecciones CRE invasioras.  
  • Imipenem/relebactam es un inhibidor de beta-lactamasas de carbapenem con actividad contra CRE y P. aeruginosa productoras de KPC. Se han completado dos estudios de fase 2 que evalúan la eficacia de antibiótico para el tratamiento de IAI e ITU, y hay ensayos de fase 3 están en curso.
  • Eravaciclina es una novedosa tetraciclina sintética con actividad contra CRE, que incluye tanto bacterias productoras de KPC como productores de metalo-β-lactamasas y especies de Acinetobacter. Se han realizado ensayos de fase 3 que evalúan su para el tratamiento de cIAI y cUTI.

En un plano cotidiano más llano y simple, los farmacéuticos tienen también su papel en la prevención de la RAM, desde el consejo en las oficinas de farmacia. Se debe informar a los enfermos que muchas infecciones no requieren antibióticos, salvo indicación médica fehaciente. Los enfermos deben ser conscientes de que los antibióticos destruyen tanto las bacterias patógenas como las beneficiosas y los patógenos. De hecho, los antibióticos pueden dañar al enfermo al afectar las bacterias beneficiosas en su cuerpo y pueden ser perjudiciales para la sociedad al fomentar la resistencia bacteriana. Cuando las infecciones se tratan con un agente antimicrobiano, todas las bacterias en el huésped se ven afectadas, incluidos los residentes normales. Esto puede resultar en la selección de comensales resistentes, particularmente en niños a quienes se les administra antibióticos orales con frecuencia. Estas situaciones favorecen la transferencia de genes de los organismos supervivientes a patógenos humanos. Además, las bacterias que no causan enfermedades son partes esenciales del cuerpo contra las bacterias infecciosas.

El cumplimiento de un régimen antibiótico es más probable cuando, entre otros sanitarios, los farmacéuticos explican a los enfermos sus efectos adversos y las causas de la RAM. En los centros hospitalarios, los programas de administración de antibióticos (ASP) dirigidos por farmacéuticos han desarrollado considerablemente en la última década. Como la resistencia ha aumentado y el desarrollo de antibióticos se ha retrasado, los ASP se han vuelto importantes para mejorar los resultados clínicos, prevenir la resistencia y disminuir los eventos adversos como las infecciones por Clostridium difficile. Si bien algunas de estas intervenciones requieren un conocimiento profundo de las enfermedades infecciosas, otras están dentro del alcance de la práctica general de farmacia.

En España el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) tiene entre sus objetivos la implantación de los Programas de Optimización de Uso de los Antibióticos (PROA) tanto en el ámbito hospitalario como en el de Atención Primaria. Estos programas trabajan en la optimización de la prescripción de antibióticos para mejorar el pronóstico de los enfermos que los necesitan, minimizar los efectos adversos, controlar la aparición de resistencia y garantizar el uso de tratamientos coste-eficaz.

La educación sobre las prácticas de control de infecciones también es una vía importante para la participación del farmacéutico. Estos pueden ser proactivos con respecto a educar al público sobre prácticas importantes de control de infecciones tales como higiene general, higiene de manos, reglas de cómo toser, vacunas y quedarse en casa cuando están enfermos. Estos temas pueden parecer de sentido común, pero la comprensión por parte de los enfermos de estas prácticas básicas de control de infecciones no debe subestimarse.

 

Bibliografía

  • Sherman M. An overview of antibiotic resistance. US Pharm. 2006; 1:HS-24-HS-28.
  • Centers for Disease Control and Prevention. Antibiotic/Antimicrobial Resistance. www.cdc.gov/drugresistance
  • Exner M, et al. Antibiotic resistance: What is so special about multidrug-resistant Gram-negative bacteria? GMS Hyg Infect Control. 2017; 12: Doc05. doi: 10.3205/dgkh000290
  • Nikaido H. Multidrug resistance in bacteria. Annu Tev Biochem 2009; 78: 119-146. doi: 10.1146/annurev.biochem. 78.082907.145923.
  • Van Duin D, Paterson D. Infect Dis Clin North Am 2016; 30: 377-390. Multidrug resistant bacteria in the community: Trends and lessons learned. doi: 10.1016/j.idec.2016.02.004.
  • Nesta. Antibiotic resistant bacteria: 10 of the worstet]. nesta.org.uk, 2014 www.nesta.org-uk/news/antibiotic-resistant-bacteria
  • CDC. Antimicrobial resistance. www.cdc.gov/drugresistance/biggest_threats.html
  • www.healio.com/infectious-disease/antimicrobials/news/print/infectious-disease-news/{10b7648d-d3fe-4094-bbcd-ca1c7072c79e}/finally-new-drugs-for-bad-bugs-whats-available-and-whats-in-the-pipeline
  • McCoy D, et al. The Pharmacist’s role in preventing antibiotic resistance. US Pharm. 2011;36: 42-49.







Copyright © 2018 Revista Acofar. Todos los derechos reservados.
Joomla! es un software libre publicado bajo la Licencia Pública General GNU.