Piojos a la vista

 

Conocido desde hace más de 3.000 años, el piojo de la cabeza (pediculus humanus capitis) es el parásito con mayor incidencia a nivel infantil. La  pediculosis o infestación de piojos está extendida por todos los países, desarrollados o no, en todas las clases sociales y en todo tipo de cabellos. En este artículo repasaremos todo aquello que el profesional ya conoce pero que ocasionalmente conviene refrescar.

 

¿Cuáles son los síntomas de la pediculosis de la cabeza?

• Sensación de cosquilleo por algo que se mueve en el cabello.
• El prurito intenso en el cuero cabelludo es el síntoma dominante. Por lo general, está  causado por una reacción alérgica a las picaduras de los piojos.
• Irritabilidad y dificultad para dormir, ya que los piojos son más activos en la oscuridad.
• Lesiones en la cabeza causada por el rascado: irritación, eritema y, ocasionalmente, heridas que pueden llegar a infectarse.

 

¿A quién afectan?

Según los resultados de una encuesta sobre pediculosis llevada a cabo por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y el Centro de Información de la Pediculosis (CIP) en 2011, en 4 de cada 10 hogares con niños en edad escolar ha habido piojos alguna vez. Los expertos estiman que cada año se infesta alrededor de un 15% de la población escolar. Sobre todo afectan a los niños entre 3 y 12 años. Más frecuentes entre las niñas (los piojos suelen preferir el pelo largo), estos parásitos de  2 a 3 milímetros de longitud no conocen barreras geográficas, socioeconómicas ni culturales. Los adultos también se infestan, aunque la frecuencia es bastante menor.

 

¿Cómo se contagian los piojos?

El piojo de la cabeza vive únicamente en los cabellos de las personas, preferentemente detrás de las orejas y la nuca. El contagio se produce principalmente por contacto directo de cabeza con cabeza de una persona infestada con otra. También es posible el contagio a través del intercambio de objetos de uso para la cabeza, como cepillos, gorros, diademas, toallas… siempre que este intercambio se haga de forma inmediata, ya que sobreviven poco tiempo fuera de la cabeza (24-48 horas).

 

 

Lugares donde los niños pueden (y suelen) contagiarse

Veamos a continuación unos cuantos focos idóneos para su propagación:

• Colegios. Son la mayor fuente de contagio. Es donde los niños están más juntos debido a sus juegos y al hacinamiento infantil de las clases.   
• Parques infantiles, donde los niños juegan con excesiva proximidad entre sus cabezas.
• Campamentos de verano,  por los juegos y el uso compartido de camas, prendas de vestir, gorros, peines, cepillos, etcétera.
• Playas y piscinas, principalmente por el uso compartido de toallas para secar el cabello.  
• Las actividades grupales con otros niños.

 

¿Cuándo es época de piojos?

Según estudios realizados, los piojos buscan y precisan el calor para reproducirse y, por tanto, se acelera entonces su proceso de reproducción. Por tanto, la infestación por piojos se ve muy favorecida en verano cuando el contagio aumenta de forma importante a causa del calor. Aunque los niños ya están fuera del ámbito escolar la realización de determinadas actividades colectivas (como los campamentos de verano) favorece la aparición de los piojos.

Los meses que cumplen ambos criterios (calor por un lado, y focos de contagio en colegios y similares por otro), son los meses de primavera y otoño. De hecho, es en esta época cuando los colegios suelen avisar a los padres sobre nuevos casos de contagio. Los niños siguen acudiendo al colegio, por lo que están en contacto físico constante con sus compañeros, y las temperaturas son lo suficientemente amigables como para que se produzca la expansión.

Los meses de invierno tampoco están a salvo. Cuentan con un aliciente para su aparición, que no es otro que los juegos en la escuela, los trabajos en grupo entre los más pequeños y, por supuesto, intercambios de prendas de vestir entre ellos.

 

 

¿Cómo prevenir los piojos?

La principal y prácticamente única medida es revisar regularmente la cabeza de niños y niñas. El peine de púas para piojos (lendrera) resulta  fundamental para esta revisión y para retirar los piojos, si los hay.

La presencia de liendres no es evidencia de infestación activa por piojos; ésta debe ser confirmada con el aislamiento de, al menos, un parásito vivo.

El uso de pediculicidas como profilaxis, hecho muy frecuente en la práctica, contribuye al aumento de resistencias. Sólo deben usarse cuando se haya confirmado la presencia de infestación activa.

Los repelentes (champús, lociones y aguas de colonia generalmente a base de extractos de plantas aromáticas) pueden ser un buen recurso preventivo, pero no deben aplicarse con excesiva frecuencia.

 

¿Cómo eliminar los piojos?

El tratamiento contra los piojos comprende dos partes: tratamiento farmacológico tópico con pediculicidas, y eliminación mecánica de piojos y liendres (huevos de los piojos).

Existen diferentes formas galénicas de los tratamientos tópicos pediculicidas:

Lociones: diversos expertos señalan que las lociones son la forma galénica más eficaz al facilitar la penetración y permitir una mayor actividad residual. Se aplican en cabello seco y se pueden mantener el tiempo que indica el prospecto.
Champús: al diluirse en agua y estar poco tiempo en contacto con el cuero cabelludo son poco eficaces. No son recomendables como tratamiento aislado.
Cremas y espumas son menos irritantes y se consideran especialmente útiles en pieles fácilmente irritables, al no contener alcohol. Son de fácil aplicación. No escuecen y no gotean. Las espumas no son aconsejables en asmáticos.
Geles: estudios recientes demuestran su efectividad  por su mayor adherencia a la cutícula del piojo. Tienen una densidad intermedia entre la loción y la crema: no gotean y se distribuyen por el cabello mejor que las cremas.

No hay un consenso general sobre el mejor tratamiento a utilizar, ya que éste debería estar basado en datos de resistencias locales y en nuestro país no existe información al respecto. En cualquier caso, para que los pediculicidas sean efectivos es esencial que se apliquen de la forma correcta. La mayoría de ellos requieren repetir su aplicación al cabo de 7-10 días, puesto que muchas veces no acaban con todas las liendres y se puede producir una nueva infestación, que se evita repitiendo el tratamiento tras ese plazo. Veamos a continuación los principios activos más utilizados en la actualidad. 

 

Dimeticona

Es una silicona natural que se utiliza habitualmente en loción al 4%. Crea una película que cubre e inmoviliza por completo al piojo provocándole asfixia, deshidratación y un colapso intestinal que le causa la muerte. Como consecuencia de este mecanismo de acción no insecticida es poco probable que se desarrollen resistencias. Es un producto transparente e inodoro que puede ser bien tolerado por niños pequeños y que además puede aplicarse sin problemas durante largos períodos.

Es menos irritante que otros  pediculicidas. La dimeticona no se absorbe a través de la piel y, por tanto, es una buena elección para los que no toleran los insecticidas. El tiempo de aplicación recomendado es de 8 horas. Suele aplicarse para que actúe durante la noche.

 

 

Piretrinas

Bajo el término piretrinas se engloba a un conjunto de sustancias insecticidas naturales obtenidas de las flores de chrysanthemun cinerariefolium. Dado que las piretrinas naturales se oxidan e inactivan por la luz y el aire, se buscaron alternativas más estables y surgieron los derivados sintéticos como permetrina, fenotrina, aletrina y tetrametrina.

La permetrina es la piretrina más estudiada y su eficacia está bien demostrada. Está recomendada oficialmente por la OMS como pediculicida de elección. Se utiliza habitualmente al 1% o al 1,5%y se aplica durante 10 minutos sobre el cabello seco.  

El problema de la permetrina es que su uso indiscriminado como profiláctico, sin haber confirmado la existencia de piojos, ha generado la aparición de resistencias. Por esta razón, muchos preparados con permetrina están reforzados con butóxido de piperonilo (sinérgico de los insecticidas, pero sin actividad insecticida por sí mismo),  que  ayuda a evitar las resistencias que los piojos puedan haber desarrollado.

Tanto las piretrinas como el butóxido de piperonilo presentan escasa absorción sistémica y no se han  descrito manifestaciones de toxicidad grave. 

 

Alcohol bencílico

Tratamiento relativamente nuevo aprobado por la FDA en 2009 como pediculicida para niños mayores de 6 meses. No es insecticida y su efecto se produce por acción mecánica,  como la dimeticona, y no genera resistencias: el alcohol impide a los animales cerrar sus espiráculos respiratorios, de forma que el aceite mineral de la loción penetra en su interior, impidiéndoles respirar y matándolos. Se utiliza en loción al 5%. Se aplica durante 10 minutos y luego se aclara con agua.

 

Malation

El malatión suele utilizarse en preparaciones al 0,5%  como tratamiento contra los piojos de la cabeza. La mayoría de los autores recomiendan una única aplicación del producto y no debe utilizarse en menores de 2 años, al no existir estudios al respecto. Se trata de un insecticida que requiere un tiempo de aplicación de 8 a 12 horas para que sea efectivo. Este factor, junto a sus características inflamables y mal olor, ha llevado a que actualmente sólo se utilice en contadas ocasiones como tratamiento alternativo.

 

Algunos mitos sobre los piojos

Quizás por ser tan frecuentes, y fundamentalmente entre los niños, los piojos generan gran cantidad de mitos. Veamos a continuación los más frecuentes entre la población que acude a nuestras farmacias:

• Los piojos transmiten enfermedades. ¡No!
En España no transmiten enfermedades. Son muy molestos pero inocuos.
• Gatos y perros son trasmisores de piojos. ¡No!
Los piojos sólo sobreviven en el cabello humano y no se transmiten a través de animales domésticos.
• La pediculosis de la cabeza está asociada a la falta de higiene. ¡No!
No es cierto que los parásitos habiten solamente en cabellos con unas condiciones higiénicas deficientes. No hay relación de causa a efecto entre infestación por piojos y una escasa higiene capilar. Por tanto, lavar el cabello todos los días no protege contra los piojos.
• Los pediculidas estropean el cabello. ¡No!

Aunque se trata de sustancias químicas potencialmente irritantes, los tiempos de exposición al tratamiento son cortos y no son de uso habitual sino puntual. De todas formas, tras los tratamientos, pueden usarse acondicionadores de pelo que ayudarán a reestructurar el cabello.
 


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