Infecciones respiratorias

Publicado el Martes, 10 Enero 2017 15:59
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Daniel Puga Llopis
Farmacéutico

 

Una de las principales características clínicas de las infecciones respiratorias agudas es la inespecificidad de sus síntomas: un mismo cuadro clínico puede estar causado por distintos agentes virales, y un virus concreto puede producir diferentes cuadros clínicos. Además, las de etiología viral suelen presentar algunas características comunes, como son la existencia de un periodo de incubación relativamente corto, o mecanismos similares de transmisión. También es muy variable la gravedad de los síntomas, que puede determinar la necesidad de atención médica primaria en centros de salud, y en otras ocasiones, de atención médica hospitalaria.

 

Tipos de infecciones respiratorias

Aunque las infecciones respiratorias las pueden causar bacterias, virus y hongos, los virus son los principales agentes etiológicos de dichas infecciones, tanto en la patología adulta como en la infantil, responsables del 50 al 90% de estas infecciones.

Podemos destacar las siguientes:

 

RESFRÍADO COMÚN (RINITIS)

Es la inflamación de la mucosa nasal. Es una infección sumamente frecuente, y es la manifestación más habitual de infección del tracto respiratorio superior causada por diferentes virus. A pesar de su elevada frecuencia, no existe terapéutica ni medidas preventivas específicas para la mayoría de sus agentes etiológicos.

El resfriado común suele ocurrir con mayor frecuencia en los meses fríos del año, pero cada virus tiene su propia incidencia estacional.

 

FARINGITIS Y AMIGDALITIS

Es una infección frecuente, tanto en niños como en adultos.

La mayoría de las faringoamigdalitis son virales, pero a diferencia de lo que ocurre con la rinitis, también puede ser de etiología bacteriana y es especialmente importante diferenciar unas de otras.

Estas infecciones ocurren durante todo el año, pero tienen su pico de incidencia en otoño y en primavera. El grupo de mayor riesgo de tener complicaciones es el de 5 a 15 años. La trasmisión se produce por vía respiratoria por contacto estrecho persona a persona.

El virus de la gripe puede considerarse como uno de los causantes de las faringitis y faringoamigdalitis.

 

SINUSITIS AGUDA

Es la inflamación de la mucosa de los senos paranasales de menos de cuatro semanas de evolución. Es una afección frecuente en niños y adultos.

 

BRONQUITIS AGUDA

Es un trastorno inflamatorio traqueobronquial que suele asociarse con una infección respiratoria generalizada. Se presenta sobre todo durante los meses invernales. Este cuadro es de etiología viral en la gran mayoría de los casos siendo los agentes implicados con mayor frecuencia Rinovirus, Coronavirus, Influenza y Adenovirus.

 

NEUMONÍA AGUDA

La neumonía es una enfermedad inflamatoria del parénquima pulmonar de etiología infecciosa, que puede ser causada por bacterias, virus, hongos o parásitos. Se caracteriza por fiebre, sintomatología respiratoria variable y la aparición de infiltrados en la radiología. Por lo tanto esta entidad es de diagnóstico clínico, radiológico y evolutivo.

 

Tabla 1. Principales virus respiratorios y cuadros clínicos más frecuentes

 

Prevención

Las primeras medidas de prevención son aquellas que comportan una serie de normas higiénicas y de comportamiento, así como una nutrición equilibrada y completa, con el fin de tener un sistema inmunológico competente y preparado para actuar correctamente ante una infección respiratoria. La administración de vacunas se recomienda para determinados grupos de población, en aquellos casos en los que existe dicha medida preventiva, ya que no hay vacuna para todos los virus que causan este tipo de infecciones.

1) Normas higiénico-dietéticas

2) Complejos vitamínicos: Ante bajadas leves de defensas, situaciones de estrés y con el efecto de potenciar la inmunidad, se administran cápsulas o comprimidos de complejos vitamínicos durante plazos de 1-2 meses. El efecto puede ayudarnos a prevenir la adquisición de infecciones respiratorias o al menos a sufrir con menor intensidad sus síntomas.

3) Vacunación: Otra medida preventiva importante es la inmunización antiviral. Esto supone la administración de vacunas que estimulen al sistema inmunitario a producir anticuerpos, que son proteínas capaces de atacar a un determinado virus.

a) Personas de edad mayor o igual a 65 años.

b) Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe (por ejemplo, personas con otras enfermedades respiratorias crónicas).

c) Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones, (como pueden ser los profesionales sanitarios que trabajen en una unidad de neumología).

 

 

Tratamiento

Las infecciones respiratorias virales reciben únicamente tratamiento sintomático. El tratamiento antibiótico no está justificado salvo que se detecte una infección bacteriana concomitante o se sospeche por los datos clínicos y analíticos. Por tanto, el tratamiento antibiótico siempre lo deberá prescribir un médico.

Un alto consumo de antibióticos da lugar a un aumento en el número de infecciones causadas por bacterias resistentes y a una mayor mortalidad, mayor estancia hospitalaria y mayores costes. Un aumento en el consumo de antibióticos potentes conduce inevitablemente a un mayor número de bacterias resistentes. El paciente que se encuentre mal, nunca debe automedicarse antibióticos, sino acudir al centro de salud si tras el tratamiento sintomático no mejora.

En general, un resfriado común se resuelve espontáneamente en una semana pero puede durar más tiempo.

El tratamiento es principalmente sintomático, con antitérmicos y analgésicos, antitusivos suaves y antihistamínicos a dosis bajas (hay medicamentos que los combinan), se debe aumentar la ingesta de líquidos para fluidificar el moco y usar terapias físicas como gargarismos y lavados nasales con suero fisiológico.

Los principales productos que encontramos en la oficina de farmacia para el tratamiento sintomático de infecciones respiratorias víricas son los siguientes:

También podemos optar por productos de origen vegetal, que se administran en cápsulas, comprimidos, ungüentos, de forma tópica o en infusión y que nos ayudan o bien a mejorar la sintomatología o bien a potenciar nuestras defensas:

La sintomatología de las infecciones respiratorias víricas es molesta y persistente. Desde la oficina de farmacia podemos recomendar multitud de productos que alivian esos síntomas así como recordar al paciente que los antibióticos son inútiles frente a estas infecciones y que su mal uso disminuye su eficacia cuando realmente se necesitan (infecciones bacterianas). Unas buenas medidas higiénico dietéticas y la administración de reforzadores inmunitarios en períodos de estrés, así como vacunarse contra la gripe en los grupos de población de riesgo, son medidas que ayudarán al paciente a evitar esta sintomatología que se presenta estacionalmente.