Etiología y tratamiento de la tos

Llega el invierno, el frío, y como consecuencia aumenta el número de personas que se acercan a la farmacia en busca de algún medicamento que alivie o elimine la tos y la mucosidad. Es habitual que el enfermo vaya directamente a la farmacia sin acudir previamente al médico, por lo que el consejo farmacéutico va a ser fundamental.

 

La tos puede ser  síntoma de múltiples enfermedades respiratorias y es causa frecuente de consulta en la oficina de farmacia. Afecta a toda la población y puede presentarse a lo largo de todo el año, aunque el número de consultas aumenta en invierno, al estar en muchas ocasiones asociada a procesos gripales y catarrales.

Se trata de un mecanismo de defensa del organismo frente a  partículas y a sustancias extrañas presentes en el sistema respiratorio. Su primer objetivo es eliminar secreciones y agentes extraños presentes en la vía aérea. Como consecuencia se genera un mecanismo reflejo, producido por la estimulación de los receptores ubicados en la vía respiratoria.

 

ETIOLOGÍA Y TIPOS DE TOS

El mecanismo reflejo de la tos está regulado por el centro tusígeno, situado en el bulbo raquídeo y van a participar la vía aferente y eferente. La parte aferente comprende receptores dentro de la distribución sensorial de los nervios trigémino, glosofaríngeo, laríngeo superior y vago. La rama eferente comprende el nervio recurrente laríngeo que produce cierre de la glotis, y los nervios espinales que producen contracción de la musculatura torácica y abdominal.
La tos se inicia con una fase inspiratoria con la glotis abierta cuyo objetivo es conseguir una gran cantidad de aire en los pulmones, posteriormente se cierra la glotis iniciándose la fase compresiva donde aumenta la presión dentro del tórax y finalmente la fase expulsiva con la apertura de la glotis y la salida de aire y secreciones.

Múltiples pueden ser las causas que producen la tos: procesos inflamatorios como catarro, gripe, laringitis, sinusitis, bronquitis, etc. También puede estar provocada por procesos obstructivos broncopulmonares como el asma bronquial, tumores bronquiales, cáncer pulmonar. Además, se puede desencadenar por alergias, sustancias irritantes como el tabaco, reflujo gastroesofágico, etc.

Uno de los aspectos más importantes para poder dispensar correctamente un medicamento para la tos es preguntar al paciente sobre las características de la misma, para poder determinar ante qué tipo de tos nos encontramos.

De manera general, podemos decir que dependiendo de si se produce o no expectoración y de la duración de la misma hablamos de:

Tos seca: también se le conoce como irritativa y se caracteriza por cursar sin expectoración.
Tos productiva: va acompañada de expectoración, secreción mucosa procedente de las vías respiratorias superiores. Las secreciones acumuladas desencadenan el mecanismo reflejo de la tos y causan la expectoración. Normalmente es más abundante por la mañana y va disminuyendo a lo largo del día.
Tos crónica: se trata de una tos persistente que no desaparece después de 2-3 semanas. Normalmente la etiología es desconocida pudiendo ser causada por el tabaquismo, el asma bronquial, el reflujo gastroesofágico, la bronquitis crónica y el uso de ciertos medicamentos.
Tos Aguda: empieza de manera repentina y normalmente va ligada a algún proceso catarral o gripal.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento debe ir encaminado a dos objetivos fundamentales, por un lado tratar la patología que causa la tos, y por otro, aliviarla y calmarla. El farmacéutico debe realizar al paciente una serie de preguntas para poder elegir el tratamiento más adecuado o derivar al paciente al médico en caso de acompañarse de expectoración con sangre, dificultad para respirar, dolor pericárdico o que persista durante largo tiempo.

Se pueden formular preguntas como: ¿Cuándo se produce? ¿Cómo es la tos? ¿Incluye expectoración? ¿Desde cuándo tienes tos? ¿Has tenido fiebre? ¿Presentas algún otro síntoma? ¿Está tomando algún medicamento?

Con las respuestas a estas preguntas el farmacéutico podrá elegir el tratamiento. En el caso de la tos seca, el tratamiento irá orientado a aliviar y calmar la tos, y en el caso de la tos productiva, el objetivo será facilitar la expectoración. Para ello, disponemos en la oficina de farmacia de una amplia variedad de expectorantes, mucolíticos y antitusígenos. En la siguiente tabla se incluye los principales preparados para la tos y el resfriado disponibles en la oficina de farmacia:

 

 

ANTITUSÍGENOS

Dentro de este grupo podemos encontrar los de acción central, que incrementan el umbral de excitación del centro bulbar de la tos, suprimiendo o inhibiendo su acto reflejo, o los de acción periférica, que reducen la irritación local y que están integrados principalmente por anestésicos como la lidocaína o benzocaína, y de sustancias demulcentes como miel, glicerina y limón, que forman una película protectora sobre la mucosa faríngea. Los fármacos antitusígenos están indicados en la tos seca y no deben dispensarse en caso de tos productiva porque evitaríamos la eliminación de secreciones facilitando las infecciones y dificultando la respiración.

Un grupo de antitusígenos son los opiáceos, destacando dentro de este  grupo la codeína, que tiene efecto analgésico y sedante y se caracteriza porque las dosis utilizadas como antitusígeno están muy alejadas de las que podrían producir dependencia. Como inconvenientes principales se encuentra la somnolencia y el estreñimiento y el efecto potenciador sobre medicamentos depresores del SNC. La codeína se utiliza principalmente en forma de jarabe  en una dosis de 120mg/día repartido en cuatro tomas. Otro de los principios activos más utilizados dentro de éste grupo es el dextrometorfano, a diferencia del anterior, este no tiene propiedades analgésicas ni sedantes ni ocasiona depresión del SNC, por estos motivos se convierte en el tratamiento de elección sobre todo en niños y mujeres embarazadas. Se presenta en forma de jarabe, solución oral o pastillas, y la dosis diaria máxima por persona son 120 mg. repartidos en 4 tomas.

En este grupo también se encuentran el dimemorfano, noscapina y dihidrocodeína.

Entre los antitusígenos no opiáceos, cabe destacar la cloperastina con acción anticolinérgica y antihistamínica que actúa bloqueando la neurotrasmisión colinérgica y relajando la musculatura lisa bronquial. En adultos se utiliza a dosis de 35 mg. cada 8 horas. La levodropropizina posee  acción periférica a nivel traqueobronquial y actividad antialérgica y antibroncoespástica y se utiliza en dosis máximas de 60 mg. tres veces al día.

 

 

MUCOLÍTICOS

Estos medicamentos están indicados para los casos de tos productiva, y actúan disminuyendo la viscosidad de la secreción mucosa bronquial facilitando su expulsión. Por lo tanto, van a reducir la retención de secreciones y aumentar el aclarado mucociliar. Podemos hablar de diferentes grupos dependiendo del mecanismo de acción: 

 

  • Derivados azufrados 

Se caracterizan porque contienen en su estructura la molécula -SH y van a reaccionar con la cistina, aminoácido de la proteína del moco, formando puentes disulfuro, y por lo tanto desestructurándolo y fluidificando las secreciones. Los representantes del grupo son la acetilcisteína y carbocisteína. Como principal inconveniente se hallan las molestias gastrointestinales que pueden producirse al reducir la capacidad protectora del moco gástrico.  
La acetilcisteína se utiliza en adultos a dosis máxima de 600 mg. al día, en una toma o repartido tres veces al día, mientras que la carbocisteína se utiliza a dosis de 750 mg. cada ocho horas.

  • Derivados de la vasicina

Dentro de este grupo, la bromhexina y el ambroxol son los principios activos más utilizados. El mecanismo de acción de la bromhexina se basa en la activación de la sialiltransferasa, enzima que interviene en la síntesis de sialomucinas. El incremento en la síntesis de sialomucinas facilita el retorno a la producción normal de moco. El ambroxol aumenta la secreción de las vías respiratorias, potencia la producción de surfactante pulmonar y estimula la actividad ciliar. Estas acciones tienen como consecuencia una mejoría del flujo y del transporte de la mucosidad. La bromhexina se administra a dosis entre 8-16 mg. por toma sin superar los 48 mg. diarios. En el caso del ambroxol se debe administrar 30 mg. cada 8 horas.

  • Enzimas proteolíticas

El representante principal de este grupo es la dornasa alfa, que actúa rompiendo el DNA extracelular presente en el esputo y reduciendo sus propiedades viscoelásticas. Está indicado en el tratamiento de la fibrosis quística para ayudar a disolver las secreciones viscosas que se producen en los pulmones.

  • Sobrerol

Se trata de un derivado del terpeno pinol, que parece ejercer un efecto irritante sobre la mucosa bronquial, estimulando la producción de moco y aumentando, por lo tanto, su fluidez.

 

EXPECTORANTES

Estos productos facilitan la eliminación de las secreciones para lo que actúan estimulando el movimiento ciliar, aumentando el volumen hídrico o actuando sobre el reflejo de la tos.

La Guaifenesina es el expectorante más utilizado sobre todo en la bronquitis aguda y crónica. Actúa incrementando el volumen de las secreciones bronquiales y disminuyendo la viscosidad, facilitando la expectoración. Se utiliza a dosis de 200 mg. por toma, 4 veces al día.

Esencias vegetales como trementina, eucalipto y pino también poseen propiedades expectorantes.

Las preparaciones que incluyen tomillo favorecen la expectoración actuando directamente sobre el epitelio bronquial, ejerciendo un efecto irritante y aumentando la producción de secreciones bronquioalveolares. Estos productos también incluyen Drosera, que ejerce un efecto broncodilatador sobre el músculo liso bronquial, inhibiendo de esta manera el reflejo de la tos.

También se utiliza como expectorante la Hiedra (Hedera helix), cuyas saponinas parecen actuar como tensioactivos directamente sobre la mucosa bronquial, aumentando las secreciones.

En la oficina de farmacia podemos encontrar productos formados por combinaciones de principios activos con diferentes mecanismos de acción, por ejemplo el uso de un antitusígeno como el dextrometorfano junto con un expectorante como la guaifenesina, antihistamínicos en combinación con codeína o dextrometorfano, descongestionantes co-mo efedrina junto con antitusígenos, etc.

En cuanto a las formas farmacéuticas, estos medicamentos se comercializan en forma de soluciones orales, jarabes, pastillas, cápsulas, etc. La elección de uno u otro va a depender de las características y preferencias del paciente.

 

CONSEJO FARMACÉUTICO

Además del tratamiento con productos farmacéuticos, es importante que el paciente siga unas pautas higiénico-sanitarias para aliviar la sintomatología asociada a la tos:

• Aconsejar al paciente que realice una buena hidratación mediante la ingesta de líquidos para facilitar la formación y liberación de moco.
• Indicarle que evite los ambientes con polvo o partículas.
• Puede ser recomendable la utilización en las habitaciones o estancias de humidificadores, a los que se puede añadir esencias de eucalipto, lavanda, etc. con acción balsámica.
• Dormir con la cabeza levantada y ventilar la habitación.
• Es recomendable que las personas fumadoras dejen de fumar o reduzcan el número de cigarrillos.

 

Susana Andueza Irurzun
Doctora en Farmacia

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