Recomendaciones sobre el botiquín de viaje

El farmacéutico tiene la facultad de aconsejar qué medicamentos y productos sanitarios se deben incluir en un botiquín para aliviar los problemas de salud más frecuentes durante el verano y los trastornos más probables según el destino (lugares exóticos, playa, alta montaña, práctica deportiva, actividades de riesgo o aventura).

 

A continuación se describen algunos de los problemas de salud más comunes en viajes y, en general, durante el período estival.

 

1. ALTERACIONES DE LA PIEL

1.1- Picaduras de insectos y alergias de contacto

En relación con las picaduras, especialmente las de insecto, cabe señalar que si bien las molestias directamente relacionadas con la picadura (picor, enrojecimiento, edema, calor local, dolor) pueden llegar a ser extremadamente molestas, su principal riesgo radica en su potencial capacidad de actuar como vectores de un importante número de enfermedades, algunas de ellas de gran importancia.

El tratamiento consistirá en la aplicación de un medicamento antipruginoso de uso tópico para el alivio temporal del dolor, escozor por picadura o contacto con medusas, ortigas o dermatitis. Entre las sustancias a recomendar se encuentran: dexclorfeniramina, tripelenamina, prometazina, difenhidramina e hidrocortisona (corticoesteroide de baja potencia) en combinación con propanocaina.

Únicamente si se produce sobreinfección se tratará con preparados antisépticos y antibióticos en función de la afectación y gravedad de la infección.

Los REPELENTES DE INSECTOS son otro de los elementos que no pueden faltar en un botiquín de viaje como prevención contra la picadura de insectos. Disponemos de una amplia gama de presentaciones (emulsiones, soluciones en spray, roll-on, toallitas) y formulaciones a base de Etil aminopropionato (IR 3535), Icaridina o picaridina (KBR3023), DEET (N, N Dietiltoluamida) en distintas concentraciones. No hay que olvidar los repelentes de origen vegetal como la piretrina o permetrina, la citronela y el citriodiol.

 

 

1.2- Protección solar

Es imprescindible usar un fotoprotector, tanto en el mar como el campo o montaña, haga calor o no, una exposición al sol (sin protección) por un tiempo mayor del que el fototipo de piel permite, causa en la piel eritema y quemaduras. Ello se combate utilizando cremas y lociones con factor de protección adecuado al tipo de piel y tiempo de exposición.

Durante el período de vacaciones, uno de los accidentes más comunes, tanto en niños como en los adultos, son las quemaduras solares. Están indicados para la rehidratación de la piel y el alivio de las zonas enrojecidas, producto tipo after-sun, emulsiones de caléndula o centella asiática, gel de aloe vera y aceite de rosa mosqueta, que ejerce un efecto regenerador de la piel. En el caso de ampollas, se tiene que tratar igual que una quemadura de segundo grado.

 

2. MAREO CINÉTICO

Para el tratamiento del mareo cinético se utilizan medicamentos destinados a prevenir las molestias, por lo que su administración debe realizarse antes de que aparezcan los primeros síntomas (entre 15-60 minutos antes de iniciarse el desplazamiento).
En este grupo se incluyen: Meclocina, en forma de chicles o comprimidos, que presenta 2 ventajas, su larga duración de acción (recomendable para viajes largos, sólo se precisa una dosis al día) y su baja incidencia de efectos adversos (somnolencia). El Dimenhidrinato, que puede utilizarse también en niños mayores de dos años, en adultos resulta aconsejable en viajes cortos, y en estos casos la somnolencia se ataja asociándolo a estimulantes del sistema nervioso central como la cafeína.

 

3. TRASTORNOS DIGESTIVOS

Las modificaciones de la dieta (incluso el tipo de agua) y los cambios climáticos que suelen afectar durante las vacaciones pueden desencadenar trastornos digestivos o agravarlos. En este sentido, el farmacéutico debe desarrollar una labor de educación sanitaria, asesorando sobre la dietoterapia adecuada en casos de diarrea, estreñimiento o acidez de estómago.

 

 

Para los viajeros, el principal problema sanitario asociado con el agua y los alimentos contaminados es la “diarrea del viajero”, que puede ser causada por numerosos agentes infecciosos. La diarrea es el problema sanitario más común con el que se encuentra. Además de tener cuidado con el agua (evitar el hielo, helados, lavarse los diente con agua segura, hervir el agua para beber si se duda de la seguridad, las bebidas frías embotelladas o envasadas siempre deben estar bien cerradas…), es fundamental disponer en el botiquín de medicamentos para combatir estas situaciones:

  • Antidiarreicos: Se pueden aconsejar distintos tipos de medicamentos, desde Soluciones de rehidratación oral (indicadas para la prevención y tratamiento de deshidrataciones por vómito o diarreas de diversos orígenes, diarreas del lactante y estivales); Loperamida (reduce el peristaltismo propulsivo e incrementa el tono del esfínter anal); Racecadotrilo (disminuye la hipersecreción de agua y electrolitos en el intestino), que se puede administrar a niños a partir de 2 años a diferencia de la Loperamida; hasta los Adsorbentes intestinales como el carbón activo, que actúa inactivando toxinas y microorganismos en el tracto gastrointestinal por adsorción de las mismas.
    Si se sospecha que la diarrea puede ser de origen infeccioso se deben administrar sustancias antibacterianas para uso sistémico: cotrimoxazol, doxiciclina, trimetoprim, metronidazol, fluorquinolona. De todos modos, si la diarrea va acompañada de vómitos, fiebre o dolor abdominal, es imprescindible consultar a un médico.
  • Antiácidos: Medicamentos destinados al tratamiento sintomático de alteraciones relacionadas con la acidez, esofagitis, dispepsias, gastritis (ácido algínico, sales de calcio, aluminio o magnesio, almagato, almasilato o magaldrato) y flatulencia: dimeticona o simeticona.

 

4. DOLOR Y FIEBRE

Las cefaleas, algias dentales, articulares, menstruales y otros dolores de la vida cotidiana pueden presentarse también en vacaciones y viajes. Hay que tenerlo en cuenta e incorporar al botiquín las opciones más comunes: paracetamol e ibuprofeno.

Los esguinces, tirones y distensiones son otros de los problemas que suelen presentarse, consecuencia de los sobreesfuerzos realizados por ciertas actividades. Estas afecciones cursan con dolor e inflamación en un área bien localizada, presentando mayor intensidad durante las horas posteriores a la lesión. El tratamiento para estos casos consiste en disminuir el dolor con analgésicos y aplicar a la vez pomadas, geles o aerosoles antiinflamatorios (aceclofenaco, diclofenaco, indometacina, bencidamina, ketoprofeno, naproxeno o piroxicam). Es aconsejable efectuar antes un tratamiento con frío para evitar la formación de hematomas, con compresas, hielo o bolsas de crioterapia.

 

5. HERIDAS: MATERIAL DE CURA

Para estos casos el botiquín deberá contener productos sanitarios: gasa estéril, esparadrapo, vendas y apósitos estériles, vendas elásticas, suturas adhesivas, tijeras, pinzas y un antiséptico para heridas del tipo povidona yodada, clorhexidina digluconato, tintura de yodo…

Dependiendo de la gravedad de la herida, tras realizar cuidadosamente las operaciones de limpieza y desinfección descritas, podrá requerirse cerrar los bordes con puntos adhesivos y valorar la visita al médico para que éste administre la vacuna antitetánica y/o aplique algún punto de sutura.

 

6. PROBLEMAS OCULARES

La exposición a las radiaciones solares, el cloro de las piscinas, el agua de mar y el aire acondicionado pueden provocar irritaciones oculares. Las conjuntivitis alérgicas o de origen inespecífico mejoran con el uso de colirios formulados a base de fenilefrina, nafazolina o tetrizolina. Las conjuntivitis de origen infeccioso requieren el empleo de gentamicina, clortetraciclina o cloramfenicol. Los problemas de sequedad e irritación pueden aliviarse con colirios lubricantes o viscolásticos (lágrimas artificiales) y pomadas, compuestos por polivinil alcohol, ésteres de celulosa, carbómeros, povidona o polivinilpirrolidona, ácido hialurónico, suero fisiológico…

 

RECOMENDACIONES SOBRE LOS VIAJES A PAÍSES TROPICALES

Las recomendaciones sanitarias a las personas que viajan a países exóticos o tropicales han de realizarse de forma individualizada, teniendo muy en cuenta las características de cada viajero y cada destino (zona rural o urbana, época del año, duración y tipo del viaje, etc.).

La OMS, a través del Reglamento Sanitario Internacional, tiene la misión de prevenir la propagación internacional de las enfermedades. Para ello recomienda una serie de normas de obligado cumplimiento en determinados países y otras de carácter general.

Para conocer las medidas preventivas que el viajero debe adoptar y la situación sanitaria del país de destino, antes de iniciar el viaje es aconsejable informarse en los Centros de Vacunación Internacional distribuidos por el territorio nacional (http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm). Estos centros facilitan información, administración de vacunas, quimioprofilaxis del paludismo y consejos sanitarios (medidas preventivas), la consulta debería realizarse al menos 4-8 semanas de antelación y sería preferible antes si se prevé llevar a cabo un viaje de larga duración o trabajar en el extranjero.

 

VACUNACIONES OBLIGATORIAS

Entre las normas de obligado cumplimiento de la OMS está la vacunación contra la fiebre amarilla. La administración de esta vacuna comporta la expedición por parte de los Centros Internacionales de Vacunación del Certificado Internacional de Vacunación que las autoridades sanitarias de algunos países exigen como requisito de entrada. Este certificado es válido si se ajusta al modelo previsto en el Reglamento Sanitario Internacional. La vacuna debe ser aprobada por la OMS y administrada en un Centro de Vacunación contra la fiebre amarilla autorizado. Al margen de la posible exigencia por parte de algunos países, se recomienda la administración a todos los viajeros que se dirijan a las zonas infectadas de África, América del Sur y América Central.

Otras vacunas obligatorias según el país de destino son la vacuna contra la Meningitis Meningocócica y la vacuna contra la poliomielitis.

 

VACUNACIONES RECOMENDADAS

Es aconsejable que todos los viajeros tengan actualizado su calendario de vacunas, y además, en un viaje a países tropicales o exóticos son recomendable otras vacunas:

  • Vacuna contra tétanos y difteria: El tétanos es una enfermedad de distribución universal. Toda persona debe tener esta vacuna vigente, aunque el riesgo de contraerla puede aumentar con determinadas actividades durante el viaje.
  • Vacuna contra la hepatitis A: La hepatitis A es una enfermedad endémica en ciertos países en vías de desarrollo. Se propaga fundamentalmente a través de la ingesta de agua, alimentos contaminados y por contacto directo con personas infectadas.
  • Vacuna contra la hepatitis B: La hepatitis B es una enfermedad de distribución universal. Está incluida en el calendario de vacunación sistemático. Se transmite por vía sexual y sanguínea. La vacunación se recomienda en aquellas personas que viajen con frecuencia a zonas endémicas, con estancias superiores a 6 meses en dichas zonas y a las que probablemente vayan a mantener relaciones sexuales de riesgo o puedan precisar atención médica o dental.
  • Vacuna contra la fiebre tifoidea: La fiebre tifoidea es una enfermedad de distribución mundial. Es frecuente en países en vías de desarrollo y se propaga a través del agua y alimentos contaminados. La vacuna tiene una efectividad limitada, por lo que la mejor prevención consiste en adoptar medidas higiénicas con el agua y los alimentos. Está recomendada a aquellos viajeros que se dirigen a zonas rurales.

Actualmente no se exige a ningún viajero la vacuna contra el cólera. La base de la prevención son medidas higiénicas en el consumo de bebidas y alimentos.

 

PREVENCIÓN DEL PALUDISMO

El Paludismo o Malaria es una enfermedad muy extendida que afecta a prácticamente todos los países tropicales. Se transmite a través de la picadura de un mosquito (Anopheles). Es importante hacer una prevención, al tratarse de una enfermedad grave, incluso mortal.

La profilaxis se basará en la conjunción de las siguientes medidas:

  • 1. Evitar las picaduras de mosquitos, especialmente, entre el anochecer y el amanecer. Los repelentes de insectos se aplicarán en las zonas de piel expuesta o a las prendas de vestir para evitar el contacto con el mosquito. El repelente de elección es el que contiene DEET, IR3535, o Icaridin.
  • 2. Tomar medicamentos contra el paludismo (quimioprofilaxis) cuando sea necesario, para evitar que la infección progrese llegando a manifestaciones clínicas de la enfermedad.

 

CONSEJOS DESPUÉS DEL VIAJE

Algunas enfermedades tropicales no se manifiestan inmediatamente, pudiendo presentarse bastante tiempo después del regreso. En el caso de que se necesite acudir al médico, deberá informarle de que ha realizado un viaje en los últimos 12 meses a una zona tropical o país en vías de desarrollo.

En caso del paludismo, si apareciese fiebre 1 semana después de haber entrado en un área donde hay riesgo de paludismo o hasta 3 meses después de salir de ella, deberá consultar inmediatamente con el médico para recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

Cualquier viajero afectado por una enfermedad crónica debe llevar consigo la medicación necesaria para todo el tiempo que dure el viaje, en especial los medicamentos con receta. El viajero deberá llevar consigo el nombre y datos de contacto de su médico junto con los otros documentos de viaje, e información sobre su situación médica y tratamiento, es decir, un informe del médico certificando la necesidad de los medicamentos u otro material sanitario (por ejemplo jeringuillas) que lleve para justificar su necesidad ante cualquier solicitud por parte de los oficiales de aduanas y/o personal de seguridad.

 

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

1. “La Salud también Viaja”. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Abril 2016.
2. “La piel, los pies y el estómago son los más sufridores del verano”. Anefp Julio, 2014.
3. Consejos al viajero: ¡Feliz Viaje! Barcelona: Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional, 2001.
4. Camins, A. Enfermedades del viajero. Acófar 2000;(388):465-72
5. Puga, D. Protectores solares. Acófar (542) mayo/junio 2016.

 

Cristina Batlle Edo
Farmacéutica

 

 

 


Meda, líder en desinfectantes


El mercado de desinfectantes de heridas facturó 38,12 millones de euros en el periodo acumulado junio 2015-mayo 2016 (+2,9% con respecto al año anterior), que se correspondió con 9,14 millones de unidades vendidas (+6,2%).

El laboratorio líder en la venta de desinfectantes fue Meda, con una cuota de mercado del 28,7% en volumen y del 35,3% en valor. Le sigue Salvat, con el 17,1% de unidades vendidas y el 25,4% en valor; en tercera posición Acofarma, con el 11,8 y el 7,8% en volumen y valor respectivamente; y cierran el top 5 Cofares y Alliance Boots.

 


Los repelentes de insectos, al alza


En el período junio 2015 a mayo 2016, se despacharon 2,54 millones de unidades de repelentes de insectos, otro básico del botiquín, que facturaron 24,83 millones de euros, lo que implica un crecimiento del 12,6% y del 13,9% en unidades y valor respectivamente en comparación con el último ejercicio.

Cinfa fue líder del mercado con una cuota superior al 20% en volumen y valor. Le siguió Omega Pharma con un 18,5% del total del producto vendido y un 20,5% del valor. Isdin logró un 11% de volumen en el mercado, y cierran el top 5 Milo y Esteve, con valores inferiores al 10%.

 


Esteve y Casen suman dos tercios del mercado antidiarreico


Las ventas de fármacos antidiarreicos alcanzaron los 6,38 millones de productos y 43,65 millones de euros, con un crecimiento del 4,4% en unidades y del 6,7% en facturación en relación al año anterior.

Esteve lideró el mercado con cuotas del 34% en volumen y valor; Casen Recordati logró un 32,4% en volumen y un 23,6% en valor; Zambón obtuvo un 14,4 y un 22,4% en volumen y valor respectivamente, y Salvat y Arkopharma alcanzaron cuotas cercanas al 3% en volumen y valor.

 

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