Tabaquismo

Azucena Alonso
Farmacéutica

 

TABACO

El tabaco es un vegetal, una planta del género nicotiana, que se elabora a partir del procesamiento de sus hojas secas. Existen cuatro variedades, a saber: negro, habano, rubio y oriental.

La planta del tabaco consta de una raíz fibrosa y un tallo que puede alcanzar los 120 cm. de altura. Sus hojas anchas, una vez secadas en instalaciones especialmente dispuestas para tal fin, son procesadas. Es comúnmente aceptado que el tabaco apareció en los Andes, entre cinco mil y tres mil años antes de Cristo, en la zona limítrofe entre Ecuador y Perú. Cristóbal Colón observó cómo los indios fumaban tabaco que además masticaban, utilizaban con fines medicinales y empleaban en rituales diversos. En función del fin que persiguieran, mezclaban el tabaco con otra serie de productos.

En 1.510 los españoles trajeron a España semillas de tabaco. Poco después Juan Nicot, embajador de Francia en Portugal, conoció la existencia del tabaco que, procedente de Brasil, empezó a utilizarse como remedio para algunas dolencias. El tal Nicot ordenó traer plantas de tabaco para mitigar las migrañas de Catalina de Médicis, noble italiana emparentada con la monarquía francesa, que llegó a ocupar la regencia. Posteriormente el tabaco fue llevado a Inglaterra y su conocimiento y consumo se extendió por toda Europa y Oriente.

 

SUBSTANCIAS QUE CONTIENE UN CIGARRILLO

Nicotina. Es una substancia de origen vegetal con propiedades alcalinas, muy concentrado en la planta del tabaco, especialmente en las hojas. La presencia de este alcaloide es debida a la autoprotección de la planta del tabaco frente a los ataques de los insectos.

Cuando el fumador aspira el humo del cigarro, la nicotina se vaporiza debido a la combustión generada. Esta nicotina vaporizada y aspirada pasa a los pulmones del fumador, que la absorben llegando a la circulación cerebral.

  • Monóxido de carbono. Se halla presente en el humo de los cigarrillos y es causa de gran parte de las disfunciones coronarias ligadas al tabaco. Es un gas que, al mezclarse con la hemoglobina de la sangre, obstaculiza el transporte de oxígeno por el organismo.
  • Alquitrán. Es una substancia amarillenta que mancha los dientes y dedos de las personas fumadoras; se deposita en los pulmones y provoca la mayor parte de las lesiones pulmonares.
  • Gas cianhídrico. Es un gas venenoso invisible que puede producir tumores malignos.
  • Azúcar. Es un aditivo que, al arder, produce una substancia que refuerza la adicción a la nicotina.
  • Cacao, piridina, chocolate, miel, regaliz.  Aromatizantes que dilatan las vías respiratorias, favorecen que el fumador aspire mayor cantidad de humo y propician los efectos adictivos.
  • Relleno. La mayor parte del cigarrillo está compuesta por tallos y desechos de las hojas de tabaco, mezclados con agua, aromatizantes y otros adictivos.
  • Papel. Cuanto más poroso es el papel, más aire permite pasar para facilitar la combustión del cigarrillo, origen de la vaporización de la nicotina y demás componentes.
  • Filtros. Retienen parte del alquitrán y del humo antes de que estas substancias lleguen a los pulmones del fumador.

 

HÁBITOS DE CONSUMO EN ESPAÑA

Según la Encuesta Europea de Salud (2014) un 23% de los españoles mayores de 15 años fuman habitualmente; los varones el 28%, mientras que las mujeres lo hacen  en  un 19%. Por cada 100 mujeres fumadoras existen 141 varones que fuman. Además se ha de agregar un 2% adicional de fumadores ocasionales. 

 

EFECTOS DEL TABAQUISMO

  • RIESGOS INMEDIATOS: La administración de nicotina produce un incremento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca. Aumentan el número de leucocitos y plaquetas al tiempo que se incrementa la coagulación. La nicotina se libera en la leche de las mujeres fumadoras durante la lactancia. En España se producen 40.000 muertes al año a causa del tabaquismo. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 3,5 millones de personas fallecen al año en todo el mundo a causa del consumo de tabaco.
  • REDUCCIÓN EN LA ESPERANZA DE VIDA: Se estima que el tabaquismo reduce una media de 22 años la esperanza de vida de una persona.
  • ADICCIÓN AL TABACO: La nicotina es un estimulante. Distribuye dopamina, substancia química cerebral que produce sensación de placer. El tabaco es tan adictivo como la heroína o la cocaína. Por lo general, los fumadores que han logrado dejar de fumar, han debido realizar varios intentos previos. Es tal la adicción que genera el tabaco, que la mitad de los pacientes con cáncer de pulmón fuman de nuevo a pesar de haber sido intervenidos quirúrgicamente.

 

 

EFECTOS DEL TABAQUISMO CRÓNICO

El consumo de tabaco mata cada año a casi seis millones de personas. Es, además, el principal factor patogénico ligado a enfermedades cancerosas, considerándosele responsable del 30% de las muertes prematuras en hombres entre 35 y 70 años y del 15% en las mujeres.

En general el tabaquismo se asocia al 85% de las muertes por cáncer pulmonar y a un 80% de las muertes por neoplasias de laringe y esófago. Es también responsable del 35% de muertes por cáncer de vejiga urinaria, del 80% de fallecimientos por limitación crónica al flujo aéreo -EPOC, enfisema-, del 25% de los fallecimientos por cardiopatía isquémica y del 50% de fallecimientos por muerte súbita en varones menores de 45 años.

 

CÁNCER

El consumo de tabaco es uno de los motivos principales que dan origen a los cánceres de pulmón, laringe, faringe, esófago, vejiga, riñón y páncreas. El hecho de fumar está igualmente relacionado con el riesgo de padecer leucemia y cáncer de estómago, mama, hígado y cuello uterino.

 

AFECCIÓN A LOS PULMONES

El consumo de tabaco provoca la obstrucción crónica de los pulmones. Los conductos de aire se estrechan y se destruyen los alveolos, produciendo discapacidad respiratoria. La neumonía, infección de los pulmones, es frecuente entre las personas fumadoras.

 

CORAZÓN

El corazón del fumador late un 30% más rápido. Aumenta la presión arterial, forzando al corazón a realizar un mayor esfuerzo, con lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedad coronaria.

 

ENFERMEDADES NO CANCEROSAS

El tabaquismo aumenta 14 veces el riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Disminuye la función ventiladora. El tabaquismo crónico aumenta la incidencia de infecciones y favorece la hipertensión pulmonar.

 

 

SÍNTOMAS DE ABSTINENCIA

La mayor parte de los fumadores presentan sintomatología de abstinencia cuando dejan de fumar y muchos de ellos cuando reducen el consumo a la mitad. Los síntomas comienzan entre seis y doce semanas después de dejar de fumar, si bien alcanza su mayor intensidad al segundo o tercer día.  Los síntomas duran del orden de tres o cuatro semanas.

Los síntomas son ansiedad, irritabilidad, dificultad para la concentración, cansancio, cefaleas, depresión, estreñimiento, aumento del apetito, tos, insomnio y somnolencia. La abstinencia abrupta se acompaña de déficit en las funciones cerebrales y cognitivas hasta el punto de disminuir las habilidades de las personas dependientes para la realización de sus tareas ordinarias. La intensidad de la abstinencia varía notablemente de unas personas a otras, pero es generalmente aceptado que es la dosis de nicotina el factor determinante tanto de los efectos de placer como de las consecuencias de la abstinencia.

 

TRATAMIENTOS DE DESHABITUACIÓN

El tratamiento de deshabituación del tabaquismo consta de dos partes fundamentales y complementarias, una psicológica y otra farmacológica. La parte psicológica es tan importante como la desintoxicación química. La dificultad para lograr el abandono del hábito de fumar es tal que su tratamiento obtiene peores índices de eficacia entre los tratamiento de deshabituación de drogas como alcohol, opiáceos, cocaína, etc.

Es muy importante el papel del farmacéutico comunitario dada su influencia sociosanitaria en cuanto a educación sanitaria, prevención del tabaquismo, asesoramiento de aquellos que desean acabar con este hábito, propuesta de tratamientos que no requieren receta médica y el reforzamiento de pautas y seguimiento de tratamientos establecidos por el médico.

En cualquier caso, la principal dificultad que experimenta el fumador que quiere abandonar el hábito es la aparición de un síndrome de abstinencia de la nicotina al poco tiempo de suspender el consumo de tabaco. Tal es la capacidad adictiva de esta substancia que no hay ninguna droga o substancia de abuso que requiera ser administrada con tanta frecuencia como la nicotina. Desde el punto de vista psicológico, el acto de dejar de fumar es un proceso motivacional en el tiempo, en el que se pueden distinguir varias fases o estados:

• Pre-contemplación. No se contempla la posibilidad de abandono.
• Contemplación. Se considera la posibilidad de dejar el hábito de fumar. Se es consciente de los inconvenientes, pero aún no se decide a hacerlo.
• Preparación. Está claramente decidido, percibiendo que los riesgos superan con creces a los beneficios. Está decidido a abandonar el tabaco.
• Acción. Contempla el periodo transcurrido desde el primer día sin tabaco hasta los seis primeros meses después. Es la más compleja de las fases, ya que supone un permanente esfuerzo para vitar recaídas.
• Mantenimiento. A partir de los seis meses sin tabaco se considera que el cambio se ha producido, pero es frecuente que, antes de conseguir el éxito definitivo, se produzcan varias recaídas.

A efecto de diseñar un plan para dejar de fumar, es importante analizar cuáles son los motivos que impulsan al paciente al consumo de tabaco y su postura ante el hecho de abandonar este hábito. Es fundamental una convicción absoluta para que el tratamiento sea eficaz.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Todo el tratamiento farmacológico de deshabituación tabáquica se basa en prevenir los efectos del síndrome de abstinencia nicotínico. Para ello actualmente se utilizan dos estrategias básicas.

 

1. Administrar cantidades limitadas y fijas de nicotina. Terapia Sustitutiva con nicotina (TSN).

La TSN consiste en la administración de este alcaloide, la nicotina, al adicto por una vía diferente al consumo de cigarrillos y en una cantidad suficiente para evitar el síndrome de abstinencia, pero insuficiente para crear dependencia.

Existen diferentes formas: chicles, parches transdérmicos, vaporizadores nasales, inhaladores bucales y comprimidos para chupar. Se recomienda en fumadores que consuman 10 o más cigarrillos diarios y en los que no existan contraindicaciones. La duración del tratamiento suele ser de 3-4 meses.

2. Reproducir de forma limitada los efectos psicológicos placenteros de la nicotina mediante:

• Estimulación de los circuitos neuronales de recompensa a base de incrementar los niveles de dopamina en el sistema límbico (Bupropión).
• Activar los receptores neuronales colinérgicos de tipo nicotínico responsables de los efectos psicológicos de la nicotina (Vareniclina).

Bupropión es un antidepresivo, inhibidor de la recaptación de dopamina y serotonina, lo que permite el mantenimiento de mayores niveles dopaminérgicos en el sistema límbico, asegurando la estimulación de las áreas de respuesta, en ausencia de nicotina. Se debe utilizar en sujetos con elevada motivación y alta dependencia de la nicotina. La primera semana el paciente puede seguir fumando, pero se debe fijar una fecha de abandono del tabaco dentro de las dos primeras semanas de tratamiento.

Vareniclina es un agonista parcial de los receptores nicotínicos α4 ß2 de acetilcolina por tanto tiene una doble acción:

• Agonista: estimula los receptores, dando lugar a un aumento de los niveles de dopamina y evitando el SAN.
• Antagonista: bloquea los receptores en competencia con la nicotina, eludiendo la acción de ésta sobre el SNC y, consecuentemente, sus efectos placenteros, lo que evita que las recaídas produzcan una sensación agradable.
Se utiliza para fumadores que presenten recaídas a corto plazo.
Tanto Bupropión como Vareniclina son fármacos sujetos a prescripción médica, mientras que las terapias de sustitución de la nicotina no requieren receta  médica y son aconsejadas por un farmacéutico.

 

TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

• Psicoterapia, que puede ser personal o grupal. El paciente recibe información sobre los efectos nocivos del tabaco y consejos para combatir los síntomas de abstinencia. Con técnicas de soporte conductuales se consiguen resultados satisfactorios dentro de programas de apoyo psicosocial, bien en monoterapia o asociadas a los tratamientos farmacológicos.
• Acupuntura, es empleada sola o habitualmente en forma complementaria con otro tratamiento  para controlar los síntomas de abstinencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Cuéllar Rodríguez S. Deshabituación del tabaquismo. Panorama Actual Med 2011; 35(340): 92-9
  • Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta Europea de Salud 2014. Consumo y Exposición al Tabaco. /2012/noviembre/tabaquismo-9.pdf Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación (Julio 2014).
  • Punto Farmacológico 116. Tabaquismo y deshabituación; 2017. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos; 2012. pp. 407-36.

 

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