Interacciones entre alimentos y complementos alimenticios: Vitaminas y Minerales

Magda Rafecas. Doctora en Farmacia
Profesora de Nutrición y Bromatología
Universidad de Barcelona

 

En una serie de artículos revisaremos las posibles interacciones entre alimentos y complementos alimenticios, en este caso vitaminas y minerales. Aunque los términos multivitaminas-multiminerales se utilizan frecuentemente, no existe una definición concreta y, por ello, nos podemos referir a estos tipos de complementos alimenticios  con muchos términos. Sin embargo, la composición, la biodisponibilidad y la bioequivalencia son factores importantes para demostrar su calidad y comparar entre ellos sus beneficios. Falta una legislación adecuada para el concepto de biodisponibilidad en vitaminas y minerales de los complementos alimenticios, aunque es cierto que existen trabajos científicos que nos permiten comparar la biodisponibilidad de las diversas sales, especialmente de minerales, que se pueden utilizar.  

En el mercado español encontramos complementos alimenticios especializados, por ejemplo: mutivitamínicos-multiminerales para hombres, mujeres, mujeres en la postmenopausia, energía o cabellos, por citar sólo algunos. A los que se pueden añadir otros ingredientes como puede ser “MARCA+calcio plus”, fibras solubles o insolubles, otros ingredientes botánicos u otros compuestos, como el coenzima Q10, licopeno, glucosamina y un etcétera de ingredientes bioactivos que modifican su absorción y biodisponibilidad. Cabe recordar que también factores propios del huésped pueden afectar la biodisponibilidad; estos parámetros pueden incluir el sistema del organismo para mantener sus mecanismos homeostáticos, que regulan la absorción o excreción de un nutriente, como puede ser el caso del hierro o del calcio; factores que también incluyen la edad, sexo o estado fisiológico, como puede ser un embarazo. A todo esto hay que añadir el momento de la toma y sus interacciones con diferentes alimentos y también interacciones con medicamentos. Lo que pone de manifiesto que el farmacéutico debe tener todas estas informaciones para dar un buen consejo y que precisamente es él, por su bagaje académico, el sanitario que mejor puede aportar estas informaciones a los consumidores.

Como ejemplo de lo anteriormente expuesto tenemos el caso de la vitamina A. Las fuentes de dicha vitamina pueden ser variadas, por tanto nunca se expresa como vitamina A sino como ER (equivalentes retinol), así un complemento con vitamina A y β-caroteno, debería constar en el etiquetado no sólo el contenido de la vitamina A, sino el sumatorio de ambas fuentes de vitamina A, recordando que 2 μg de β-caroteno es 1μg de Vitamina A. Otro ejemplo de la complejidad de los complementos alimenticios es el caso del ácido fólico (se expresa como equivalentes folato) del cual se sabe que se absorbe mejor en ayunas y en forma de complemento alimenticio.

 

Formulación química

En un primer paso debemos recordar una regla general, por lo que se refiere a la formulación química de las sales que forman parte de los complementos alimenticios. Así, se absorben mejor las sales orgánicas de minerales que las sales inorgánicas, con el clásico ejemplo del hierro. Mientras el hierro “hemo” posee una buena tasa de absorción, el hierro no-hemo no se absorbe fácilmente. Otros nutrientes, asimismo, puedan mejorar su absorción (vitamina C) o disminuirla (fibra insoluble).

 

Vitaminas y Minerales: Absorción

Un punto clave en la absorción de vitaminas y minerales es con qué los tomamos. Es evidente que cuando se trata de productos hidrosolubles -como pueden ser todas las vitaminas hidrosolubles o sales hidrosolubles de minerales, cuya absorción mejorará si no las tomamos junto a las comidas- una opción podría ser a media mañana con un zumo; podríamos pensar en la toma de un multivitamínico-multimineral en ayunas con zumo o agua, pero a veces por el tamaño de la forma farmacéutica o por su propia composición, provocan efectos adversos en el consumidor. Ese es también el caso del hierro: es sabido que la mejor manera de tomarlo es en ayunas y con un zumo de naranja, lo que en algunas personas provoca alteraciones estomacales.

 

 

 

Por otro lado tenemos la vitaminas liposolubles, vitaminas A, D, E y K (y todos los compuestos liposolubles), que al ser solubles en grasas, debemos de tener en cuenta este factor en el momento de su toma. Así, para absorber cualquier compuesto bioactivo lipídico (también sería el caso del Coenzima Q10) es necesario la solubilización en las micelas y, por tanto, el aporte de ácidos y sales biliares. Así, para mejorar su absorción, es necesario un aporte alimentario de grasas, por ello podríamos aconsejar que los compuestos lipídicos se tomen, por ejemplo, junto con una tostada con aceite en el desayuno.

 

Vitaminas y Minerales: Interacciones con la Fibra alimentaria

Una de las preocupaciones en la absorción de vitaminas y minerales es su consumo junto a la fibra alimentaria. Siempre se había señalado que la fibra alimentaria impedía la absorción de nutrientes, dado que contiene ácido fítico y ácido oxálico en su composición, lo que provoca la formación de sales (como el fitato cálcico o el oxalato cálcico), y por otra parte, que muchos nutrientes quedan englobados por la estructura física que forma la fibra en el intestino y se eliminan por las heces. Caso especial es el efecto de la fibra sobre las vitaminas liposolubles, puesto que la fibra arrastra y excreta los ácidos y sales biliares, lo que impide que se forme la micela, y en consecuencia interfiere, mediante otro mecanismo, la absorción de vitaminas liposolubles. Por ello, el mejor consejo es que dichas vitaminas, como ya hemos comentado antes, se ingieran con algún tipo de grasa, ya que en una comida normal es lógico que se consuma fibra alimentaria. A ojos del conocimiento actual en nutrición, todo lo expuesto anteriormente es debido a la fibra insoluble.

Entendiendo que cuando hablamos de fibra alimentaria no estamos definiendo un producto único, sino que entendemos la fibra como un paraguas que engloba muchos tipos de compuestos que no podemos digerir por tener en su estructura enlaces tipo β.

Por ello, en una visión amplia del concepto de fibra, podemos diferenciar entre:

• Los compuestos que integran la  fibra soluble en agua. Son en general los oligosacáridos, como los  GOS o galactooligosacáridos, los FOS o fructooligosacáridos (ambos se encuentran en las formulaciones de leches infantiles), derivados de la inulina y de los que forman parte los prebióticos, que alimentariamente se encuentran en la cebolla, plátanos, alcachofas, espárragos, etc. Los prebióticos son fibras solubles, pero no todas las fibras soluble son prebióticas…
• Los compuestos que integran el grupo de fibra insoluble en agua, como son las celulosas, ligninas y la mayor parte de las hemicelulosas (se encuentran principalmente en cereales integrales, aunque también en verduras y hortalizas).

Las fibras solubles tienen en común que fermentan en el colon y que de su fermentación se forman, entre otros compuestos, ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Éstos constituyen sales con minerales, como sería el caso del calcio, que mejoran su absorción en el colon. Es necesario, por estas diversas capacidades que posee la fibra, identificar cuál de ellos impide la absorción (fibra insoluble) o mejora la absorción de elementos minerales, como en el caso del calcio, que está en forma de propionato de calcio o butirato de calcio (fibra soluble), que aumenta la absorción de este mineral. Es por este motivo que diversas asociaciones recomiendan el consumo de prebióticos ante las necesidades de calcio en la menopausia.    

 

Vitaminas y Minerales: Interacciones

En la absorción de vitaminas y minerales se utilizan diversos transportadores, como es el caso de la proteína DMT-1 (transportadora de metales divalentes). Dado que todos los metales divalentes (hierro ferroso, calcio, magnesio, zinc, cobre…) compiten por este transportador, un exceso de un complemento alimenticio con cantidades elevadas de cualquiera de los metales divalentes citados pueden bloquear su absorción.

Por ello no resulta aconsejable consumir dosis elevadas de calcio y hierro al mismo tiempo… y lo mismo se podría decir de interacciones entre magnesio y zinc, etc.

Añadir que un exceso de los metales divalentes puede provocar una baja producción de ácidos y sales biliares, que lógicamente conllevará  una pobre absorción de vitaminas liposolubles y también de ácidos grasos libres, puesto que se formarán sales (magnésicas o cálcicas, por ejemplo) de los ácidos grasos, impidiendo su absorción.

En este sentido cabe recordar que también se bloqueará la absorción de otros compuestos lipídicos como la coenzima Q10, o la de diversos carotenoides. Por ejemplo,  podríamos tener un déficit de vitamina A, al no poder absorber ni la propia vitamina A ni sus precursores; o de vitamina D (uno de los nutrientes deficitarios en la mayoría de la población) que resultaría poco absorbible.

Por ello el consejo farmacéutico implica, como hemos dicho anteriormente, no sólo el momento de la toma, sino también las posibles interacciones con otros complementos alimenticios u otros alimentos que puedan bloquear dicha absorción.

También recordar que no es lo mismo un multivitamínico-mutimineral con bajas dosificaciones de dichos nutrientes, que los complementos alimenticios con un solo elemento divalente (Ca, Mg…) en dosis elevadas que podrían saturar la proteína transportadora y resultar ineficaz para otros nutrientes esenciales.

Como he repetido, el farmacéutico tiene en su bagaje una experiencia única para aconsejar en estos temas, puesto que integran habilidades que son inherentes a la profesión.

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