Alimentación en el paciente diabético tipo 2

Ángel Sanz Granda.
Farmacéutico experto en
Evaluación de Tecnologías Sanitarias

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La modificación del estilo de vida, que pasa por una alimentación adecuada, es esencial en el manejo del paciente diabético tipo 2. Por ello, el diseño de un plan estructurado para cada paciente -contemplando tanto las recomendaciones científicas como las preferencias del mismo- es fundamental para alcanzar una pérdida del 5%-15% del peso en 6-12 meses.

En primer lugar se establece el requerimiento energético diario, por ejemplo, mediante las fórmulas de Harris-Benedict:      

• Mujer: 655,1 + (9,563 x kg peso) + (1,850 x cm altura) - (4,676 x años).                                                                                                 
• Hombre: 655,1 + (13,75 x kg peso) + (5,003 x cm altura) - (6,775 x años).                                                                                              

 … y Niffin-St. Jeor:                                                                                                                

• Mujer: (9,99 x kg peso) + (6,25 x cm altura) - (4,92 x años) - 161.                                                                                                           
Hombre: 9,99 x kg peso) + (6,25 x cm
altura) - (4,92 x años) + 5 en pacientes con peso normal o sobrepeso/obesidad respectivamente.

El total de calorías estimadas para su ingesta diaria -que se efectuará en 3-5 comidas- se dividirá entonces en tres grandes bloques.

 

 

 

Los hidratos de carbono constituirán el 40%-50% del total de calorías diarias y se obtendrían a partir de las leguminosas, cereales de grano entero, frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, etc. El consumo diario de proteína se estimará en forma de gramos por kg de peso en vez de porcentaje sobre el total de calorías, pues como este valor se reducirá, aquel también, corriendo el riesgo de subestimar la cantidad total. Por ello, una cifra de 0,8 g/kg/día se considera adecuada, pudiendo incrementarla hasta 1,5 g/kg/día; ello se obtendrá a partir de la ingesta de alimentos de origen animal (carne magra, ave, pescado, huevo, etc.). Los lípidos constituirán el 20%-35% de las calorías totales administradas, pero se tendrá en cuenta que las grasas saturadas no superen el 10% y que las grasas trans no serían administradas; asimismo, el consumo de grasa se focalizará en las monoinsaturadas y poliinsaturadas (aceite de oliva, nueces, semillas, etc.). Se precisa una cantidad de entre 20 a 35 g/día de fibra. Finalmente, el consumo de alcohol será muy moderado, así como el de sal. Adicionalmente se recomienda una hidratación adecuada, así como la práctica de ejercicio de forma regular.

Se concluye que la terapia nutricional es clave para el manejo idóneo de los pacientes diabéticos; para ello se diseñará un plan de alimentación individualizado, estructurado, sano y apetecible para el individuo.


Gotés J, Galindo M- Perlas del plan de alimentación en el paciente con diabetes tipo 2. Medscape, 08.11.2018. Disponible en: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5903360?nlid=125953_4042&src=WNL_esmdpls_181112_mscpedit_gen&uac=11951SN&impid=1798569&faf=1.


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