Nueva orden de precios de referencia

Antonio Durán-Sindreu Buxadé.
Socio Director de DS, Abogados y Consultores de Empresa

 

En fecha uno de enero de 2018 entró en vigor la nueva orden de precios de referencia, que comporta algunos cambios en el sector y que proce­demos a desarrollar a continuación. Sin embargo, antes de adentrarnos en los aspectos de contenido eco­nómico, que se comentarán más adelante, se analizarán otras impli­caciones de la nueva orden de pre­cios de referencia.

En este sentido, poner de ma­nifiesto que la nueva orden permite crear conjuntos de referencia dife­renciados para medicamentos con el mismo principio activo pero con distinto dispositivo de administra­ción, forma farmacéutica o vía de administración, siempre y cuando suponga una ventaja para el trata­miento del paciente.

Paralelamente a lo expuesto, di­cho cambio comporta, también, que se incorpore en la nueva orden la forma para determinar cuándo dos principios activos pueden ser con­siderados uno mismo, a los efectos de incorporarse en uno o más con­juntos de referencia.

Lo anterior tiene importantes consecuencias económicas porque

a cada agrupación que exista se le asigna un precio, que se han visto modificados a la baja por las cir­cunstancias que ponemos de mani­fiesto en los párrafos siguientes.

Principalmente, los precios de los medicamentos han disminuido por las pérdidas de las patentes, que tienen una vigencia de diez años, y han supuesto una reducción del coste final del medicamento, ya que pasan a formar parte de princi­pios activos de fármacos genéricos.

Entre los fármacos afectados por dicha circunstancia destacan los medicamentos para la insufi­ciencia cardíaca o angina de pecho, inhaladores como el Ventolín®, la insulina glargina para la diabetes o algunos antidepresivos, entre otros medicamentos.

Dicha reducción del coste de los medicamentos -que, a su turno, es­tán financiados por el Sistema Na­cional de Salud- afecta, particular­mente, a la administración pública competente, ya que le supone un importante ahorro en su presupues­to, en contra de otros agentes inter-vinientes en el sector, como serían las Oficinas de Farmacia o los pro­pios usuarios.

En estos términos lo expresaba el presidente del Colegio de Farma­céuticos de Baleares, quien decía:

“Las farmacias dejaremos de facturar por esta bajada de precio unos 2,5 millones de euros. Una cantidad que repercutirá en el bol­sillo de los ciudadanos, pero princi­palmente quienes saldrán más be­neficiadas son las administraciones públicas que financian los medica­mentos.”

Además, el presidente de dicho colegio añadía que las revisiones de precios son habituales, pero la particularidad que ahora nos atien­de es que la revisión afecta a más de mil fármacos que, en no pocas ocasiones, son de gran utilización por parte de los médicos que los prescriben.

Dicho todo lo anterior, podemos concluir que la orden de precios de referencia que ha entrado en vigor supone una bajada de precios de los medicamentos, que en la mayo­ría de ocasiones se ha visto motiva­da por las pérdidas de las patentes, sin perjuicio de que existan otros motivos, como son la reducción de los costes en la fabricación y distri­bución de los mismos

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