“Cada vez más la farmacia está relacionada con la nutrición y la dietética”

Entrevista al Dr. Luis Moreno Aznar
Presidente de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ)

 

El Dr. Luis A. Moreno es Catedrático en la Universidad de Zaragoza, donde se licenció en Medicina y Cirugía. Especializado en nutrición, el objetivo de sus investigaciones es prevenir la aparición precoz de enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición en niños y adolescentes. Actualmente es Presidente de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ).

 

¿Se come bien en España?

Es una pregunta compleja. Se podría comer mejor. Entre la población infantil uno de los principales problemas es un consumo inferior al deseado de frutas y verduras, así como de derivados de los cereales, especialmente los integrales, y seguramente un exceso de productos cárnicos.

 

¿Estamos olvidando la dieta mediterránea?

Nuestra alimentación a grandes rasgos no coincide con la dieta mediterránea. Aquí hay que valorar que en general las familias con un nivel socioeconómico más alto consumen alimentos más saludables y se avienen más a ésta, mientras que en el caso contrario es una alimentación con menor valor nutricional.

 

¿En qué consiste una nutrición saludable?

En basar cuantitativamente nuestro patrón de alimentación en alimentos derivados de los cereales integrales en su totalidad o en parte, un consumo abundante de frutas y verduras -ese mensaje sencillo de 5 porciones de fruta y verdura al día puede ayudar a cualquier edad, de los que 3 serían fruta y 2 verdura-, también es necesario comer carne y derivados por lo menos 2-3 veces a la semana, pescado en la misma cantidad, y consumir leche y derivados varias veces al día, 2 ó 3 porciones según la edad y las características de la persona. Las legumbres es uno de los grandes olvidados, y se podrían consumir 2-3 veces a la semana perfectamente.

De lo demás, poquito.

 

¿Qué enfermedades pueden derivarse de una mala nutrición?

A largo plazo hablamos de enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, donde se incluyen las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, obesidad, hipertensión arterial… Todas están relacionadas de una manera o de otra con la alimentación, ya que si no es correcta, aumenta el riesgo de desarrollarlas.

Son enfermedades complejas o multifactoriales. En general, la genética determina un porcentaje elevado, y los estilos de vida son de los principales factores que podemos modificar y que pueden contribuir a que finalmente se desarrollen o no.

 

Hablaba del cáncer. ¿Hasta qué punto puede influir la alimentación o el estilo de vida en una enfermedad como esta?

El cáncer es una enfermedad que se manifiesta de muchas maneras, empezando por los distintos tejidos, órganos o sistemas con distinta gravedad, pero dependiendo del tipo de cáncer se han identificado algunos elementos que pueden condicionar la aparición o disminuir la incidencia. Un caso bastante claro sería el cáncer de colon, ya que la fibra dietética que aumenta el tránsito intestinal disminuye su frecuencia, mientras que si se consume poca fibra implica un mayor riesgo de desarrollo.

 

¿Cuáles son los niveles y tendencia de la obesidad en España entre la población infantil?

Como mínimo, el 25-30% de la población tendría sobrepeso u obesidad, incluso las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad llegarían al 40%. Es importante señalar que en los últimos años se está produciendo una estabilización o una ligera tendencia a la baja dentro de que son cifras muy elevadas, por lo que no hay que bajar la guardia, ya representan un problema importante de salud.



¿Por qué las cifras son tan altas?

Es un problema multifactorial. No tenemos argumentos para definir el factor modificable más importante, es una combinación de todos. Tal vez el sedentarismo sería uno de los que tendría mayor impacto, el dedicar mucho tiempo a actividades como ver la televisión, consolas, ordenadores, móviles…

 

¿Ha aumentado la tasa de diabetes mellitus tipo 2  entre la población infantil?

En España no. Hace 15-20 años saltó la alarma en Estados Unidos porque se detectaron varios casos, pero en general se dio en poblaciones que eran especialmente susceptibles, como en descendientes de tribus indígenas de América. En España y en Europa esto es anecdótico todavía. Probablemente se ha adelantado la edad de comienzo, pero casos en niños y en adolescentes hay muy pocos.

 

¿Cuántas horas a la semana de actividad física se recomienda a la población infantil?

En la población escolar y adolescentes las recomendaciones son muy claras: 1 hora al día todos los días de actividad física de moderada a intensa.
Sería suficiente con que se fomentara el juego en los recreos, las horas de educación física y tener campos de deportes abiertos disponibles y con facilidad de acceso. Para los más pequeños, los parques de juego son una buena opción.

 

¿Qué otros factores influyen en la obesidad además de la alimentación?

En general, los diferentes estilos de vida. Dentro de la alimentación hay muchos componentes, y además está la falta de actividad física, el sedentarismo o la falta de sueño, que es un elemento que también se baraja. Los componentes sociales son muy importantes, ya que no es tanto un problema individual sino social, y aquellas personas que tienen mayor vulnerabilidad social son las que tienen más riesgo, y no solo por el nivel socioeconómico, de estudios o el tipo de trabajo. Un ejemplo serían los inmigrantes o los individuos con una red social deficitaria. El contexto es muy importante.

 

Recientemente se ha celebrado el XVII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ), donde se presentaron nuevas líneas de investigación que estudian el papel de los probióticos y prebióticos. ¿Qué importancia tienen?

Históricamente hemos consumido alimentos fermentados que contienen prebióticos, y muchos de ellos poseen características positivas en cuanto a la salud.

En el momento actual los profesionales debemos ser críticos porque nuestro cometido es valorar específicamente cada probiótico para saber si tiene relación o no con las distintas enfermedades o problemas de salud sobre los que se supone ejerce un efecto beneficioso. Debemos ser detallistas.

Probablemente influyen más los prebióticos en la microflora intestinal que los propios probióticos, y seguramente la combinación de ambos puede ser muy positiva. Sin duda es una línea muy interesante de la que tenemos conocimiento, pero que debemos investigar mucho más.

 

 

 

¿Qué papel desempeña la microbiota intestinal?

Aunque se conoce desde principios del siglo XX, a través de los trabajos de Pasteur y de otros microbiólogos de la época, que ya resaltaban que en el organismo había bacterias que no generaban enfermedades y que incluso eran positivas para la salud, realmente su papel como factor importante de estudio se ha dado sobre todo en los últimos diez años.

Hasta ahora es muy prometedor todo lo que se conoce, pero nos falta confirmación, ya que la mayoría de los trabajos se han hecho en animales o en modelos in vitro, y todavía falta mucho para estudios en humanos. Por ejemplo, modular la microbiota gracias a los prebióticos y a algunos probióticos puede ser positivo, pero prefijar cada patrón de composición de la microbiota y con qué enfermedades se relacionan o su efecto protector… Esa precisión nos falta.

 

Otro concepto que se trató en el congreso fue la inmunonutrición. ¿En qué consiste y cuál es su aplicación?  

Va en la misma línea. De hecho, la microbiota probablemente pueda modular la respuesta inmune, y esto significa que muchas enfermedades crónicas, esas que hemos relacionado con la nutrición, están asociadas también a una inflamación crónica que si persiste en el tiempo puede generar la aparición de enfermedades, y que sería modulable según el patrón de alimentación que tengamos. Este sería una de los aspectos fundamentales de la inmunonutrición.

 

También se habló sobre las tres ciencias definidas (nutrigenética, nutrigenómica y metabolómica) que intervienen en lo que se denomina nutrición de precisión. ¿Qué son y qué aporta la nutrición de precisión?

Para desarrollar enfermedades crónicas hay que tener una cierta susceptibilidad genética, y muchas investigaciones -algunas lideradas por españoles- indican que los individuos no responden igual a los factores de la alimentación, como pueden ser la variación de los niveles de colesterol con dietas similares o la sensibilidad al consumo de sal en relación con la tensión arterial.

Eso es un factor relacionado con la genética y hay que adaptarlo a cada persona. Idealmente se trataría de identificar polimorfismos genéticos que indicasen cual es la respuesta individual al consumo de los distintos alimentos y nutrientes. Lo que propondría la nutrición de precisión es diseñar dietas individuales con características absolutamente específicas para cada persona, objetivo del que todavía estamos muy lejos. Hay que ser muy cauto y no dejarnos deslumbrar por los conocimientos de los que disponemos, y sobre todo, ponerse siempre en manos de profesionales que puedan aconsejarnos.

 

Sin embargo, ya hay comercializados test de nutrigenética o nutrigenómica…

Efectivamente. Hoy en día por una cantidad relativamente módica de dinero podemos obtener todo nuestro genoma. La tecnología ahora no es el problema, si no la interpretación de los datos. Interpretar en función del genoma de una persona qué es lo que debería comer, es lo que nos va a costar todavía muchos años.

 

Otro de los temas abordados fue la alimentación sostenible. ¿Qué medidas habría que tomar para su implantación?

Sin ser un experto, sí puedo afirmar que hay mucho por hacer. La filosofía general se basa en que la población mundial ha crecido mucho y hay cada vez más disponibilidad de todo tipo de alimentos en todo el mundo. De hecho, las cifras de malnutrición han disminuido de manera importante, lo cual es muy positivo. Pero aun así se tienen que producir muchísimos alimentos para que la población mundial sea capaz de subsistir. El desafío consiste en disponer de esa ingente cantidad de alimentos para las próximas generaciones.

En este sentido hay un informe de la FAO que marca las pautas de lo que se debería hacer para mantener la sostenibilidad de la cadena alimentaria. Un ejemplo: evitar tirar alimentos que no se han consumido, ya que hay toneladas que no se usan y se desperdician en los ámbitos hospitalarios o escolares sobre todo.

 

¿Es urgente tomar esas medidas?

Creo que sí, porque además integrar esta cultura y esta forma de actuar en la vida de la población requiere su tiempo.

 

¿Cómo deberían apoyar las instituciones la alimentación sostenible?

Tenemos un documento de la FAO, que es una institución internacional, y son los gobiernos de cada país los que deben implementar esas políticas o basarse en ellas en parte.

 

¿Se promociona lo suficiente desde las administraciones la importancia de una alimentación sana? ¿Se echa en falta alguna acción concreta?

En España somos privilegiados porque desde hace muchos años tenemos un plan nacional muy adecuado para la prevención de estas enfermedades y el fomento de una buena alimentación y de hábitos saludables. Quizás el problema es que no se ha invertido lo suficiente en aplicar ese plan y en hacer acciones coordinadas. Sin embargo, sí ha servido para sensibilizar a muchos profesionales en distintos ámbitos, como el educativo o el sanitario, que están realizando muchas actividades en este sentido, pero tal vez deberían tener más apoyo de la administración y sobre todo estar coordinadas por las entidades sanitarias y de sanidad pública.

 

¿Cómo puede ayudar el farmacéutico a promover una alimentación saludable?

Puede ayudar y de hecho lo hace. Por ejemplo con los estudios Plenufar, que se han realizado durante varios años, y que gracias de las oficinas de farmacia han conseguido llegar a miles de personas en España y les ha aportado a través de sus programas conocimientos de una buena alimentación.
Por otro lado, en distintos Colegios hay actividades, por ejemplo, para prevenir la obesidad infantil. Se dan materiales, videos, y cada vez más la farmacia está relacionada con la nutrición y la dietética. De hecho, en muchas existe también consejo nutricional por profesionales. Es una buena ventana para acceder a la población.

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