Cultura y Valores en las Cooperativas

Manuel Valido
Presidente de la Cooperativa Farmacéutica Canaria (Cofarca)

 

El éxito de una empresa pasa inexorablemente porque la calidad percibida por tu cliente supere sus ex­pectativas, y eso se traduce en la satisfacción que el cliente experi­menta y por la que todos trabaja­mos diariamente. Esa satisfacción podemos conseguirla de diversas maneras, siendo líderes en calidad, precio, innovación, personalización, fiabilidad, velocidad de entrega o imagen. Atributos en los que cada empresa se especializa para desta­car en su sector, pero que lamenta­blemente pueden ser copiados por tus competidores. Todo se puede copiar, salvo la cultura y los valores que existen en una empresa. Estas dos variables son fundamentales para una organización que pretende que sus trabajadores estén unidos, compartan objetivos, estén motiva­dos, sean leales y eficientes.

Valores como la integridad, ho­nestidad, el respeto y la confianza deben ser la piedra angular sobre la que rote el sistema de gestión implantado en nuestras empresas. Esto es un simplemente “ Cómo ha­cemos aquí las cosas”, y cuando las cosas que haces te hacen sentir bien, tiramos de actitud y la actitud se convierte en conducta con el tiempo.

Cuando decimos que lo que primamos en las cooperativas a la hora de la contratación es la actitud frente a la aptitud, debemos alinear este planteamiento con el nuestro a la hora priorizar los objetivos pro­pios de la empresa, porque no hay nada más rentable y que perdure en el tiempo que la creación y consoli­dación de los valores sobre los que pivotan todas las actividades del personal.

Por todos es sabido que nues­tras cooperativas no están orienta­das al beneficio sino al servicio al socio, esa es una de las principales peculiaridades del modelo coopera­tivo, y por ello partimos con ventaja para ser un ejemplo ante la socie­dad de lo que últimamente se habla mucho, el capitalismo consciente, una propuesta que pretende volver a recuperar la esencia de los nego­cios, que no es otra que mejorar la vida de las personas y generar valor a todos los grupo de interés, inten­tando despertar la conciencia de los ejecutivos y de los clientes.

Resulta que el movimiento coo­perativo, que comenzó en 1769 con la primera cooperativa del mundo, la cooperativa de consumo de la So­ciedad de las Hilanderas de Fend-wick en Escocia, vuelve a ponerse hoy de moda, ahora parece que las cooperativas somos cool, estamos a la última y los grandes gurús del mundo empresarial están recomen­dando que las empresas no sólo piensen en el bienestar financiero de la compañía, sino que tengamos en cuenta el entorno, comprome­tiéndonos con los empleados, con­sumidores, proveedores, el medio ambiente, la cultura y en general el bienestar de la sociedad, mirando en todo momento hacia un futuro a largo plazo.

Por todo ello, debemos estar muy orgullosos de ser la punta de lanza de esta nueva vuelta a la esen­cia de los negocios para mejorar la vida de las personas y el mundo que nos rodea. Pero no podemos rela­jarnos y acomodarnos, porque la vorágine del día a día puede hacer­nos perder el rumbo de nuestro ver­dadero y más importante cometido en la sociedad. No es cuestión de ser los mejores del sector, sino de ser y hacer lo mejor para el sector.

Artículos Relacionados

Copyright © 2019 Revista Acofar. Todos los derechos reservados.
Joomla! es un software libre publicado bajo la Licencia Pública General GNU.