Xerosis: Tratamiento dermocosmético y consejo farmacéutico

Mª Teresa Alcalde Pérez
Lda. en Farmacia. Profesora Asociada de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación
Profesora del Máster en Dermofarmacia y Cosmetología de la Universidad de Barcelona

 

Se denomina xerosis (xeros = seco; osis = enfermedad, trastorno) a la sequedad excesiva de la piel u otras mucosas.

Se caracteriza por el estado tirante, áspero, rugoso y cuarteado de la piel. Suele ir acompañado de enrojecimiento (o aspecto descolorido), descamación y picor.

Los cambios fisiológicos y los factores implicados en el desarrollo de la xerosis se resumen en la tabla 1.

 

Tabla 1. Cambios fisiológicos y factores implicados en la aparición de la xerosis1,2

Cambios fisiológicos:

  • Alteraciones de la función barrera (¿filagrina?).
  • Menor síntesis de lípidos epidérmicos.
  • Alteración de la queratogénesis.
  • Disminución del espesor epidérmico alternando con zonas hiperplásicas.
  • Aplanamiento de las papilas dérmicas.
  • Disminución del contenido acuoso de la dermis.


Factores que influyen:

  • Predisposición genética (genes SpinK5, Kallikrein7 y hornerin).
  • Ocasiona alteraciones en la función barrera.
  • Edad. La incidencia de la xerosis llega al 75% en los mayores de 65 años.
  • Sexo. Predomina en las mujeres.
  • Historial de piel seca.
  • Enfermedades concomitantes: dermatitis atópica personal o familiar, diabetes, psoriasis, hipotiroidismo, insuficiencia renal, déficits de absorción intestinal...
  • Tratamientos que pueden ocasionarla: retinoides, medicamentos que disminuyen los lípidos epidérmicos.
  • Prurito sudoral.
  • Condiciones ambientales (temperatura, humedad, exposición al sol, calefacción, etc.). La xerosis tiene más prevalencia en invierno.
  • Agentes químicos (gel de baño, perfumes, fármacos).
  • Agentes físicos (fricción mecánica, abrasión, radiaciones).

 



TRATAMIENTO DE LA XEROSIS

Está destinado a aliviar a corto plazo los síntomas molestos y a mejorar el estado de la piel.

Principios activos

Los preparados de uso tópico destinados a la piel seca y xerótica incluyen ingredientes destinados a:

• Normalizar la queratinización.
• Recuperar la barrera lipídica.
• Restablecer el factor de hidratación natural (FHN) de la piel.
• Controlar los procesos inflamatorios.
• Aliviar el picor.
• Regular la proliferación epidérmica tal como se recoge en la figura 1.

 

 

Se detallan a continuación el mecanismo de actuación y las características de los activos más utilizados.

 

Queratolíticos. Disgregan, total o parcialmente, la capa córnea de la piel. Se utilizan para favorecer la penetración de otros principios activos. Los queratolíticos más empleados en caso de xerosis son la urea, el ácido salicílico y los alfahidroxiácidos como el ácido glicólico y el ácido láctico.

En ocasiones se incluyen extractos de frutas ricas en hidroxiácidos como la manzana, el limón, la piña, etc. Éstos contienen además azúcares y pectinas que colaboran en el efecto hidratante del producto. También se usan los ésteres de hidroxiácidos, que presentan las mismas propiedades que los ácidos pero con un mayor efecto emoliente.

 

Reparadores. De naturaleza lipídica, aseguran la integridad del manto hidrolipídico y la cohesión de las células de la epidermis, lo que garantiza la impermeabilidad de la barrera cutánea y evita la pérdida de agua.

Los más adecuados son los lípidos fisiológicos, o lípidos que ya forman parte de la piel como las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos esenciales. Éstos últimos se incorporan en forma de vitamina F o utilizando aceites vegetales como los de borraja, girasol y onagra.

 

 

Hidratantes por vía pasiva. Reducen la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), es decir, retienen el agua en el interior de la piel. Se emplean:

• Sustancias oclusivas como los hidrocarburos (vaselina, parafina), los aceites de silicona, los triglicéridos y los alcoholes grasos como el alcohol cetílico y el estearílico.
• Sustancias de tendencia oclusiva. Además de evitar la deshidratación poseen una cierta capacidad de retención de agua. Se pueden mencionar los derivados de la lanolina (cada vez menos usados porque pueden ser irritantes) y los ésteres de ácidos grasos como el miristato y el palmitato de isopropilo.
• Oclusivos higroscópicos de carácter coloidal. Forman con el agua una solución coloidal que, al ser extendida sobre la piel, origina una película protectora hidrosoluble. Los más empleados son los derivados de la celulosa (etilcelulosa, carboximetilcelulosa sódica, etc.) y los polímeros naturales (goma xantana) y sintéticos (carbomer).
• Higroscópicos o humectantes. Captan la humedad del medio ambiente y la retienen en la capa córnea. Los más utilizados son la glicerina, el sorbitol y el propilenglicol.

 

 

Hidratantes por vía activa. La hidratación de la capa córnea depende directamente de la cantidad de agua retenida en dermis. Por tanto, si se quiere conseguir una hidratación más eficaz, además de los hidratantes pasivos conviene utilizar ingredientes que mejoren la hidratación de las capas inferiores de la piel. Los hidratantes activos son capaces de mejorar la retención hídrica de la epidermis, reestructurar la dermis, etc. Los más utilizados son el ácido hialurónico, los extractos vegetales (de áloe, malva...), los hidrolizados de proteínas (colágeno, elastina, soja) y el factor hidratante natural o alguno(s) de sus componentes por separado (urea, aminoácidos, ácido pirrolidíncarboxílico y su sal sódica, lactatos, citratos, etc.).

 

Regeneradores. Aceleran el proceso natural de reparación de la piel. Los más empleados son la alantoína y el dexpantenol o pro-vitamina B5.

 

Calmantes. Reducen la sensación de picor y proporcionan alivio inmediato a la piel. De esta forma, se rompe el círculo de prurito-rascado-lesión epidérmica, lo que mejora el estado de la piel con xerosis. Los activos calmantes más habituales son los extractos de avena, manzanilla y regaliz o sus componentes aislados (el bisabolol, los betaglucanos y el ácido glicirrético, respectivamente) y el áloe vera.

 

 

Antiinflamatorios. En los casos en los que el picor es muy intenso y va asociado a un proceso inflamatorio como el eccema, se emplean corticoides tópicos de baja potencia (hidrocortisona) o media (fluocinolona, betametasona, dexametasona…).
Es importante recordar que los corticosteroides se deben de utilizar durante un tiempo limitado para evitar la atrofia dérmica.

 

Tipo de preparados

Para la higiene del cuerpo, es preferible usar un aceite limpiador o un gel sobregraso. La base lavante ha de ser extrasuave: con tensioactivos como los poliglucósidos y las betaínas y preferentemente sin sulfatos (es decir, lauril sulfato y lauril éter sulfato) para no deslipidizar aún más la piel.

Para el cuidado de la piel del rostro y el cuerpo, se recomienda utilizar leches y cremas emolientes (O/A y A/O) que reblandecen, suavizan y protegen la piel. En la farmacia hay disponibles excelentes opciones, con diferentes grados de oclusión, para satisfacer las necesidades y los gustos personales de los pacientes.

Siempre que sea posible -y especialmente si la piel está muy enrojecida- se elegirán cremas que no contengan perfume, colorantes de síntesis, sustancias irritantes y fotosensibilizantes ni parabenos.

 

 

 

Complementos alimenticios o ‘nutricosméticos’

Son útiles para disminuir el enrojecimiento y mejorar la hidratación de la piel.

Según el estudio publicado en la revista British Journal of Nutrition, el suplemento por vía oral de 2,2 gramos al día de un aceite rico en omega-3 y omega-6 (aceite de borraja o lino) durante 12 semanas reduce hasta el 45% las rojeces de la piel. Y no sólo eso, la pérdida de agua de la piel disminuye el 10% al cabo de 6 semanas y el 25% después de 12 semanas de suplementación con el aceite4. Los resultados demuestran que ambos aceites mejoran la función barrera de la piel, un rasgo que también comparten cuando se aplican por vía tópica.

 

CONSEJO FARMACÉUTICO

Una vez que la xerosis ha aparecido, es importante adoptar una serie de hábitos de vida que contribuyan a atenuar las molestias de la piel y aumentar la eficacia del tratamiento.

Las principales recomendaciones sobre la higiene de la piel con xerosis se detallan en la tabla 2.

 

 

 

Tabla 2. Consejos de higiene de la piel con xerosis

 

A evitar

  • Los baños, sobre todo si son de larga duración (más de 10 min) y en agua caliente.
  • Ducharse varias veces al día.
  • Usar un gel de ducha de mala calidad y/o gran cantidad de gel.
  • Frotar excesivamente la piel.
  • El uso habitual de toallitas y geles de manos antisépticos.

 

Buenos hábitos

Rostro:

  • · Limpiar el rostro con un producto sin aclarado: leche, agua micelar...
  •   El agua del grifo contiene gran proporción de sales y cloro que dejan la piel tirante e irritada.
  • · Sustituir el tónico con alcohol por el agua termal.  
  •   Ésta retira los residuos calcáreos de la superficie de la piel
  •   y la desensibiliza.
  • · Las limpiadoras abrasivas (exfoliantes con micropartículas y peelings) sólo se recomiendan en las zonas hiperplásicas.


Cuerpo:

  • En la ducha, utilizar un aceite limpiador o un gel sobregraso.
  • En lugar de la esponja o el guante de crin, enjabonarse directamente con la mano.
  • · Secar la piel con suaves presiones de la toalla, sin restregar, o ponerse el albornoz.
  • · Seguidamente y con la piel todavía húmeda, aplicar la leche corporal.
  •   Calma el picor ocasionado por la higiene y repone los lípidos que se pierden en el lavado.

 

 

En las tablas 3 y 4 se recogen los consejos generales y específicos, respectivamente, para cuidar la piel con xerosis.

 

Tabla 3. Recomendaciones generales

 

  • Seguir una alimentación variada y equilibrada.

Ha de incluir pescado azul, frutas frescas y verduras ya que los ácidos grasos omega-3 y 6 y los antioxidantes tienen acción antiinflamatoria.

 

  • Evitar el alcohol, el tabaco y la exposición prolongada al sol.

Los rayos ultravioleta agreden la barrera cutánea. A diario, aplicar un fotoprotector UVA y UVB que tenga como mínimo factor de protección 30. Es preferible que no incluya filtros químicos, o al menos los más irritantes como el octocrileno.

 

 

Tabla 4. Recomendaciones específicas

  • Aplicar a diario la crema hidratante para el rostro y para el cuerpo.  Si es necesario, usarlas 2 veces al día.
  • No aplicar perfumes o lociones con alto contenido de alcohol.
  • Usar guantes para lavar los platos, manipular los productos de limpieza del hogar y los tintes para el pelo.
  • Se recomienda no practicar natación. La inmersión prolongada en agua con mucho cloro empeora el estado de la piel.
  • Utilizar ropa de tejidos naturales (algodón, lino, seda). La lana, en cambio, puede irritar la piel desnuda. Para evitar el roce, usar prendas de lana que estén forradas o llevarlas sobre una camiseta de algodón.
  • Evitar la ropa ajustada. Dificulta la circulación de la sangre y en consecuencia, la llegada de nutrientes a la piel.
  • En invierno, colocar un humidificador en la habitación. El calor de la calefacción reduce la humedad y reseca la piel.

 

 BIBLIOGRAFÍA

1. Pau C, Maumus-Robert S, Mazereeuw-Hautier J, Guyen CN, Saudez X y Schmitt AM. Prevalence and risk factors for xerosis in the elderly: a cross-sectional epidemiological study in primary care. Dermatology 2011;223:260-265.
2. Barco D y Giménez-Arnau A. Xerosis: una disfunción de la barrera epidérmica. Actas Dermosifiliogr. 2008;99:671-82.
3. Carreras M (8 de Mayo, 2012). Higiene de la piel senil y tratamiento de la xerosis. Conferencia del curso ‘Las edades de la piel’, en la Sociedad Española de Químicos Cosméticos, Barcelona.
4. De Spirt S, Stahl W, Tronnier H, Sies H, Bejot M, Maurette JM, Heinrich U. Intervention with flaxseed and borage oil supplements modulates skin condition in women. Br J Nutr. 2009 Feb;101(3):440-445.

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