Dermoanalizadores: la piedra angular de la recomendación dermocosmética en el canal farmacéutico

Anabel Martínez Navarro
Responsable de Marketing de Microcaya

 

El lanzamiento de un nuevo producto cosmético al mercado está sujeto a diversos test previos para el cumplimiento de las regulaciones y legislaciones existentes en materia de de seguridad y eficacia. En el caso de Europa, es fundamental seguir las directrices de la Federación Europea de la Industria Cosmética (COLIPA).

Existen diversos test de eficacia de producto en función del beneficio reivindicado:

• Estudio de la eficacia hidratante.
• Estudio de eficacia despigmentante.
• Estudio de eficacia seborreguladora.
• Estudio de eficacia antiarrugas.
• Estudio de eficacia reafirmante.
• Estudio de topografía cutánea.
• Estudio de no comedogenicidad.
• Determinación del SPF (Factor de Protección Solar).
• ...

Los test de eficacia instrumental in-vivo utilizan metodologías de bioingeniería cutánea no invasivas para la medición del parámetro o parámetros biofísicos de la piel a estudiar. Estas metodologías permiten medir de forma objetiva y reproducible los cambios a nivel epidérmico antes y después del uso de un cosmético para su documentación.

 

 

Los equipos utilizados para la medición de los principales parámetros cutáneos son los dermoanalizadores; que integrarán en función del parámetro a estudio tecnologías de medición específicas:

• Corneómetro: hidratación.
• Sebómetro: grasa.
• pHmetro: pH.
• Tewametro: pérdida transepidérmica  de agua (TEWL).
• Mexámetro: melanina y eritema.
• Cutómetro : elasticidad, firmeza.
• Colorímetro: color de la piel.
• Fricciómetro: fricción de la piel.
• Glosímetro: brillo de la superficie
de la piel.
• ...

Así, por ejemplo, para la medición de la eficacia hidratante se utiliza un corneómetro, que evalúa mediante capacitancia la conductividad de las moléculas de agua que se encuentran en la piel, o para la medición del sebo, un sebómetro, que emplea un film que absorbe el sebo de la piel e interpreta el resultado mediante fotometría.

Igualmente se acude a técnicas de análisis de imágenes obtenidas mediante fotografía o sistemas 3D para evaluar la profilometría cutánea:

• Estado de la piel: fotografía microscópica y macroscópica, vídeo, luz ultravioleta, luz polarizada...
• Topografía cutánea: sistemas 3D, réplicas de silicona...

Cuando por fin el producto es puesto en el mercado, generalmente se apoya en un “claim” o promesa de beneficios formulada de forma objetiva, necesariamente contrastada en los test previos de eficacia y que se convierte en el argumento principal de su credibilidad y diferenciación.

Los laboratorios cosméticos utilizan los dermoanalizadores en todas las etapas del lanzamiento de un nuevo cosmético (test de materias primas, desarrollo galénico, test de seguridad y eficacia y cosmetovigilancia), pero incluso posteriormente, integran el análisis de piel en punto de venta para ayudar al consumidor a reconocer las necesidades de su piel.

 

Los dermoanalizadores están presentes en toda la cadena de valor del producto dermocosmético

Así el canal farmacéutico, el cual representa un canal de referencia para la distribución de productos cosméticos por ser el más especializado y contar con profesionales de la salud al frente, también puede integrar los dermoanalizadores en el último eslabón de la cadena de valor del producto cosmético como eficaz herramienta de promoción y venta. Y es que un asesoramiento dermocosmético óptimo requiere de las herramientas especializadas que doten la recomendación de datos cuantitativos que apoyen el consejo y reporten una mayor credibilidad.

Un completo análisis de piel debe valorar el equilibrio hidrolipídico de la piel, sus propiedades mecánicas de viscoelasticidad y las concentraciones de melanina.

El análisis de piel permite al farmacéutico mostrar a sus clientes, de forma rápida y sencilla, su tipología de piel y los productos que su piel necesita, lo cual se traduce en un aumento de la confianza y en una adherencia mayor a los tratamientos.

Además, permite poner en marcha desde la propia farmacia actividades encaminadas a la promoción del cuidado de la piel o a la atención a patologías menores.

Por todo ello, es importante que el dermoanalizador elegido para la poner en marcha el servicio de análisis de piel utilice las mismas técnicas de medición empleadas en la fase de investigación y desarrollo, para que los resultados sean coherentes con los test de eficacia y puedan demostrar el desempeño del producto cosmético en los términos testados.

 

 

CONCLUSIONES

Qué ventajas ofrece un dermoanalizador:

• Dota al profesional de la herramienta clave para realizar un consejo competente basado en parámetros científicos, cuantificables y medibles.
• El análisis de piel es percibido co-mo un valor añadido en la venta dermocosmética.
• Genera un vínculo con el cliente, incrementa la confianza y adherencia a los tratamientos.
• Garantiza una mayor efectividad de los tratamientos derivada de la propia adherencia.
• Permite conocer la salud cutánea y recomendar tratamientos adecuados.
• Permite la venta cruzada o coadyuvante.
• Incrementa el ticket medio.
• Responde a la necesidad del consumidor actual, personas pro-activas en materia de salud, que demandan más información y de calidad, para vivir más saludablemente y envejecer con calidad física, mental y emocional.

Con todo ello, resulta natural el uso de dermonalizadores en el último eslabón de la cadena de valor: la oficina de farmacia; y son evidentes los beneficios: satisfacción, fidelización y rentabilidad.

Con todo ello se integra al usuario final en la cadena de valor que reconocerá los cuidados más adecuados a su tipología de piel, facilitándole buenas prácticas de uso de los productos y, en consecuencia, obteniendo la eficacia deseada.



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