Acné juvenil: Tratamiento dermocosmético y consejo farmacéutico

Mª Teresa Alcalde Pérez. Lda. en Farmacia
Profesora Asociada de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación.
Profesora del Máster en Dermofarmacia y Cosmetología de la Universidad de Barcelona

 

 El acné es la enfermedad dermatológica más frecuente en la adolescencia. Tiene una prevalencia cercana al 85%, que es máxima entre los 14 y 16 años. Esta afección cutánea influye en las relaciones sociales en edades tempranas. Las encuestas demuestran que el 40% de los adolescentes con acné se siente acomplejado, y al 49% les impide tener una relación fluida con el sexo opuesto1. Es un error, por tanto, restarle importancia y dejar pasar el tiempo para que re­mita por sí mismo.

 

FORMACIÓN DEL ACNÉ Y CLASIFICACIÓN

Para entender mejor el tratamiento, es oportuno repasar algunos conceptos clave relacionados con el acné.

 

Patogenia.

Intervienen 4 factores (figura 1):

  1. Aumento de la secreción sebácea.
  2. Hiperqueratosis ductal con obstruc­ción del folículo pilosebáceo.
  3. Colonización bacteriana por P. acnés.
  4. Inflamación secundaria.

 

 

 

Zonas afectadas. El acné afecta so­bre todo a las zonas de la piel con ma­yor densidad de glándulas sebáceas: cara, cuello, hombros, tórax y espalda. Formas cLínicas. Según el número y el tipo de lesión se distinguen cinco grados de acné vulgar:

  • Grado O: preacné (hiperqueratosis fo­licular).
  • Grado I: comedones y pápulas (acné comedoniano o leve).
  • Grado II: pápulas y pústulas superficiales. Grado III: pústulas profundas y algún nódulo (acné inflamatorio pápulopustu-loso o moderado).
  • Grado IV: nódulos, quistes y cicatrices (acné nóduloquístico o grave).

 

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN DEL FARMACÉUTICO COMUNITARIO

Ante una consulta sobre acné adoles­cente en la farmacia:

1°) El farmacéutico valorará el estado del cliente según la extensión, la inten­sidad y el tipo de las lesiones de acné.

2°) En el caso de lesiones leves (acné de grado I), se recomendará un trata­miento antiacneico (ver siguiente apar­tado). Éste puede ser suficiente para controlar el proceso.

3°) En determinados casos el farma­céutico orientará al paciente hacia la visita médica (Tabla 1). Se insistirá en la conveniencia de un buen diagnóstico y la importancia del seguimiento del tra­tamiento prescrito dado que el acné es un proceso crónico.

4°) En caso de que el médico haya es­tablecido el tratamiento tópico u oral del acné, el farmacéutico recomendará el uso de otros productos complemen­tarios: limpiador, hidratante, fotoprotector, etc.

 

POSIBILIDADES TERAPÉUTICAS

El propósito del tratamiento es limitar la duración de la enfermedad, impedir la formación de cicatrices y reducir el im­pacto psicológico que produce en las personas afectadas.

Es importante distinguir entre:

Acné leve y moderado. En los esta­dios iniciales, el tratamiento se limita al uso de limpiadores y productos a base de peróxido de benzoílo y otros activos que se describen en el siguiente apar­tado. Si el tratamiento cosmético no es suficiente se instaura un tratamien­

to farmacológico tópico con retinoides y/o antibióticos. En este caso, el trata­miento cosmético complementa el tra­tamiento farmacológico.

  • Acné grave. Es imprescindible el tra­tamiento oral, y por tanto la interven­ción del dermatólogo. Se completa con el tratamiento farmacológico tópico y los cuidados cosméticos.

La figura 2 resume el tratamiento farmacológico del acné.

 

 

En este artículo nos centraremos en el tratamiento de indicación farma­céutica.

Principios activos de uso tópico Los más habituales son:

  • Farmacológicos:
  • Peróxido de benzoílo. Es uno de los activos más seguros, baratos y efica­ces tratamientos para el acné. Se em­plea en casos de acné comedoniano leve y moderado.

Tiene acción bactericida, queratolítica y antiinflamatoria leve. Los efectos secundarios más habituales son la sequedad y la irritación. Parece que la concentración del 2,5% es igual de efi­caz que las concentraciones del 5,0 y 10,0% y ocasiona menos irritación local. Puede decolorar la ropa y el cabello.

  • Ácido azelaico. Actúa sobre lesiones inflamatorias y no inflamatorias con una eficacia comparable a tretinoina 0,05%, peróxido de benzoilo 5% y eritromicina al 2%. Tiene acción antiséptica, queratolíti-ca, antiinflamatoria y mejora además la hiperpigmentación postinflamatoria resi­dual. Se emplea al 15 y 20%. No es irri­tante ni induce resistencias a P. acnes. Se emplean además activos de prescripción médica (tabla 2).

 

 

Tabla 2. Activos antiacné de uso tópico de prescripción médica

 

  • Retinoides: tretinoína (0,025%-0,05%), isotretinoína al 0,05% y adapaleno al 0,1%.

Son de elección (solos o combinados con otros medicamentos tópicos u ora­les como los antibióticos) en caso de acné comedoniano e inflamatorio leve a moderado. También son fundamentales en el tratamiento de mantenimiento. La isotretinoína es el único activo que actúa en todos los factores involucrados en el acné. Reduce la producción de sebo, el tamaño de la glándula sebácea en un 90%, inhibe la diferenciación terminal del sebocito y tiene acción antiin­flamatoria porque reduce la población de P. acnes.

  • Antibióticos: eritromicina al 2%, clindamicina al 1%... Actúan directamente sobre P.acnes. Están indicados en el acné inflamatorio de leve a moderado que no responde a peróxido de benzoílo. Justamente se asocian a este activo, que minimiza el riesgo de desarrollo de resistencia a los antibióticos.

 

 

  • No farmacológicos. Se asocian en­tre sí y con los activos farmacológicos. Se emplean:
  • Queratolíticos. Desobstruyen los poros, favorecen la renovación celular y afinan la textura de la piel. Los más empleados son el ácido salicílico (hasta el 2%), los alfahidroxiácidos (glicólico, láctico, etc.) y los extractos de plantas ricos en estos ácidos como el sauce. El ácido salicílico, al ser liposoluble, pe­netra en los poros y disgrega la grasa en el interior de los infundíbulos. De ahí que sea más eficaz que los alfahi-droxiácidos, que al ser hidrosolubles tienen una acción más superficial.
  • seborreguladores, que controlan la sobreproducción de grasa. Los más utilizados son los inhibidores de la enzi­ma 5-alfa-reductasa (zinc, sabal, cala­baza, etc.), la vitamina B6, el resorcinol y en menor medida, los derivados de azufre y el retinol.
  • Antisépticos. Frenan la proliferación de P. acnes. Los más habituales son el ácido salicílico, el triclosan y el aceite del árbol del té (con eficacia demostrada al 5%). En caso de acné inflamatorio tam­bién se emplea la niacinamida al 4%.
  • Matificantes como el caolín y la síli­ce. Absorben el exceso de sebo y con­trolan el brillo de la piel.
  • Otros. Se emplean además sustan­cias calmantes como el áloe vera y el bisabolol; resveratrol, que es antiinfla­matorio y antibacteriano; y prebióticos, que alimentan la microbiota cutánea y dejan sin nutrientes a las bacterias que han crecido en exceso como P. acnes.
  • Una de las áreas de investigación más prometedoras es la utilización de probióticos para reequilibrar la flora cutánea. Es de esperar que a corto plazo aparezcan nuevos productos que los incorporen para la prevención y el tratamiento del acné.

    Preparados. Para el tratamiento tópico del acné o como apoyo se utilizan varios tipos de productos.

  • Limpiadores. Eliminan las células muertas y el exceso de sebo y mejoran la penetración del tratamiento antiac-neico.

Durante años se emplearon lim­piadores excesivamente enérgicos y deslipidizantes (por ej. con azufre, alta concentración de lauril sulfato...). Actual­mente se emplean limpiadores específi­cos con aclarado -geles, espumas- for­mulados con tensioactivos más suaves. También se pueden usar limpiadoras sin aclarado como las aguas micelares.

  • Productos tratantes. Son muy im­portantes en el comienzo del trastorno ya que pueden bastar para corregirlo. El vehículo ha de ser poco graso (gel, crema-gel, emulsión silicónica).
  • Hidratantes. Compensa la seque­dad ocasionada por el producto an-tiacneico y calma la irritación. Se re­comienda usar geles y emulsiones de bajo contenido graso (con emulgente no iónico que emulsione el exceso de sebo) que sean no comedogénicos.
  • Mascarillas y exfoliantes. Las mascarillas absorbentes son idóneas en caso de piel muy grasa. Las cremas exfoliantes, ya sea de tipo físico (con microgránulos), químico (peeling de hi-droxiácidos) o enzimático (con papaína o bromelaína) destaponan los poros.

CONSEJO FARMACÉUTICO

Es fundamental que el farmacéutico proporcione la máxima información al paciente sobre el tratamiento tópico del acné: modo de aplicación, posibles efectos adversos, etc. Las principales recomendaciones se recogen en la ta­bla 3.

 
 
 

Tabla 3. Tratamiento tópico: consideraciones generales

  • Se debe administrar de forma prolongada y constante: al menos 6 semanas para evaluar su eficacia.
  • Se aplica sobre toda la zona afectada no sólo sobre las lesiones.
  • Evitar el contacto con los ojos y la boca.
  • Funcionan mejor si se aplican sobre piel seca, tras 20 ó 30 minutos de una higiene adecuada (lavado con limpiador suave y agua).
  • Algunos tratamientos tópicos pueden ser irritantes inicialmente, produciendo sequedad cutánea. Se puede minimizar con una crema hidratante oil-free y no comedogénica.
  • Conviene utilizar una concentración baja del principio activo durante los pri-meros días.
  • Se recomienda la aplicación gradual del producto. Por ejemplo, empezar una vez al día (preferentemente por la noche) y a días alternos. Cuando la piel se habitúe se va aumentando la frecuencia de aplicación según la tolerancia de la piel.
  • Los retinoides tópicos se deben aplicar por la noche y, si se usan junto a antibióticos tópicos o peróxido de benzoílo, éstos últimos se deben aplicar por la mañana.
  • Algunos activos (por ejempo los retinoides tópicos) pueden producir fotosen-sibilidad. Hay que advertir a los pacientes tratados con estos fármacos que deben limitar la exposición al sol y usar fotoprotector.
  • En muchos casos la mejora no es inmediata e incluso puede haber un em-peoramiento al inicio del tratamiento.
  • Una vez pasada la fase de brote, el tratamiento debe mantenerse durante meses o años -según la edad y virulencia de la enfermedad- para reducir la frecuencia y la intensidad de los nuevos brotes. La adherencia o cumplimiento es esencial para el éxito del tratamiento.

Conviene adoptar además una serie de hábitos y de estilo de vida que aumen­tan la eficacia del tratamiento y mejoran el estado y el aspecto de la piel.

Medidas de higiene y cuidado

  • Limpieza. Lavar la cara con agua y un limpiador específico para la piel acneica dos veces al día. Masajear suavemente la piel con movimientos circulares, sin frotar para no producir irritaciones.
  • Hidratación. Tras la limpieza, aplicar la hidratante mañana y noche.
  • En caso de tratamiento con retinoi-des, que resecan las mucosas, aplicar el bálsamo labial varias veces al día.
  • Exfoliación. Se recomienda realizarla -con suavidad- 2 veces por semana en caso de preacné y acné no inflamatorio.
  • Protección solar. Es importante aplicarla a diario. El fotoprotector tiene que ser oil-free, no comedogénico y preferentemente con activos seborre-guladores y matificantes. Se recomien­da que tenga protección UVA y UVB alta o muy alta.
  • Maquillaje. Usar fórmulas destina­das a la piel acneica, que sean oil-free y no comedogénicas. La prebase y el corrector de color verde son idóneos para contrarrestar el color rojizo de las lesiones de acné.

Medidas dietéticas

  • Evitar el sobrepeso. Se ha com­probado que la incidencia de acné mo­derado a severo es mayor en adoles­centes y jóvenes con mayor índice de masa corporal.
  • Reducir el consumo de alimen­tos con índice glucémico alto: pan blanco, patatas, dulces, etc. Empeo­ran el acné porque aumentan los nive­les de insulina e IGF-1, que activan la producción de andrógenos y sebo. En cambio, el consumo de pescado tiene efecto protector frente al acné.
  • La controversia de la leche y de­rivados. Hasta hace poco no había evidencias que justificaran los cambios en la dieta. Sin embargo, cada vez hay más estudios científicos que demuestran la relación directa entre el acné y el consumo de lácteos. Se ha comproba­do que la incidencia de acné moderado a severo es mayor en adolescentes y jóvenes que consumen más de 3 racio­nes de lácteos a la semana6.
  • Sensibilidad a ciertos alimentos. El chocolate, los embutidos, los fritos, etc. no causan ni agravan el acné. Sin embargo, algunas personas sí relacio­nan el consumo de un alimento deter­minado con el incremento del acné en los días posteriores. En ese caso, sí conviene eliminar el alimento causante.
  • Consumir un complemento ali­menticio. Según estudios recientes, el suplemento por vía oral de ácidos grasos omega-3 o ácido -linolénico (aceite de borraja) durante 10 semanas disminuye significativamente el acné in­flamatorio y no inflamatorio7.
Hábitos perjudiciales
  • Manipular las lesiones. Se produce inflamación, enrojecimiento y heridas en la piel, que pueden dejar cicatrices permanentes.
  • Tocar constantemente la cara con las manos.
  • El afeitado eléctrico, en el caso de los hombres.
  • El contacto accidental de la loción corporal, la crema de manos, la mas­carilla del pelo, etc. con las zonas con acné.
  • El estrés. Aumenta la liberación de andrógenos, que activan las glándulas sebáceas, y debilita el sistema inmuni-tario.
  • El tabaco. Aumenta significativamen-te la aparición de comedones, especial­mente si se fuman más de 10 cigarrillos al día. La nicotina activa la formación de sebo y la hiperqueratinización de la capa córnea.
  • La exposición prolongada al sol. Pro-duce el aumento de grosor de la capa córnea y el oscurecimiento de las mar­cas del acné.

     

     

     

    Falsas creencias

    Conviene desterrar algunas creencias erróneas:


    • ‘La falta de higiene ocasiona acné’. De ahí que muchos adolescentes uti­licen limpiadores muy astringentes, exfoliantes abrasivos o cepillos de lim­pieza varias veces al día. Es importante que entiendan que esas actuaciones pueden incluso agravan el acné y au­mentan la inflamación y el riesgo de cicatrices.
    • no hay que hacer limpiezas de cutis’. La extracción de los comedo­nes abiertos, realizada con delicadeza y por profesionales, ayuda a mejorar el acné
    • ‘Las cremas y el maquillaje em­peoran el acné’. Todo lo contrario: el uso de cremas y base de maquillaje, siempre que sean oil-free y no come-dogénicas, mejora el aspecto y la cali­dad de vida de los pacientes.

     

    CONCLUSIÓN

    Es conveniente iniciar el tratamiento del acné lo antes posible, sin esperar a que se agrave. Al tratarse de una enferme­dad crónica, debe tratarse de forma prolongada. El farmacéutico desempe­ña un papel fundamental en el abordaje de esta afección, tanto en la elección del tratamiento adecuado o la deriva­ción al médico como en la información sobre buenos hábitos de cuidado de la piel y el estilo de vida y en la concien­ciación del paciente sobre el cumpli­miento del tratamiento.

     

    BIBLIOGRAFÍA

    1. Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). 2016. La AEDV acon­seja sobre los problemas comunes de la piel en la juventud. 8 de agosto de 2016.
    2. Grimalt R. Acné. En: Moraga F, editor. Protocolos diagnósticos y terapéuticos en dermatología pediátrica. 2ª edición. Madrid: Asociación Española de Pediatría; 2007. p. 7-13. [Consultado el 09/01/2017]. Disponi­ble en: http://www.aeped.es/sites/default/ files/documentos/acne.pdf
    3. Cebrián R y cols. Acné.Protocolos de actuación en la farmacia comunitaria ante los principales problemas dermatológicos. Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) 2016;14. [Consultado el 8 de enero de 2017] Disponible en: http:// www.sefag.org
    4. Grupo de investigación en Atención Farmacéutica Universidad de Granada. Atención Farmacéutica en Acné. Guía de Práctica Farmacéutica en Acné (GPFA). Laboratorios Isdin. 2011. [Consultado el 8 de enero de 2017]. Disponible en: http://www.farmaciasenmalaga.com/img/ cms/1 348648589_1 20206_guia_isdin_b. pdf
    5. Nast A, Dréno B, Bettoli V, Bukvic Mokos Z, Degitz K, Dressler C, Finlay AY, Haeder-sdal M, Lambert J, Layton A, Lomholt HB, López-Estebaranz JL, Ochsendorf F, Oprica C, Rosumeck S, Simonart T, Werner RN, Gollnick H. European Evidence-based (S3) Guidelines for the Treatment of Acne -upda-te 2016- short version. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2016 Aug;30(8):1261-8 [Consulta­do el 09/01/2017]. Disponible en: http://on-linelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jdv.13776/ epdf
    6. Grossi E, Cazzaniga S, Crotti S, Naldi L, Di Landro A, Ingordo V, Cusano F, Atzori L, Tripodi Cutri F, Musumeci ML, Pezzarossa E, Bettoli V, Caproni M, Bonci A. The constella-tion of dietary factors in adolescent acne: a semantic connectivity map approach. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2016 Jan;30(1):96-100. [Consultado el 8 de enero de 2017]. Disponible en: http://onlinelibrary.wiley.com/ doi/10.1111/jdv.12878/epdf
    7. Jung JY, Kwon HH, Hong JS, Yoon JY, Park MS, Jang MY, Suh DH. Effect of die-tary supplementation with omega-3 fatty acid and gamma-linolenic acid on acne vulgaris: a randomised, doubleblind, con-trolled trial. Acta Derm Venereol 2014; 94: 521–525. [Consultado el 8 de ene­ro de 2017]. Disponible en: https://www. medicaljournals.se/acta/content/abs-tract/10.2340/00015555-1802.

 

 


 

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