Big Data: Los datos en salud pueden salvar vidas

Publicado el Martes, 22 Diciembre 2015 12:17
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Con las máximas garantías de protección y confidencialidad de los datos, el Big Data es una minería de datos que, puesta al servicio de los pacientes y del sistema sanitario, supone un incremento exponencial de los resultados en salud. ¿Se hace Big Data en España? ¿Qué profesionales se necesitan para llevar a cabo la recogida masiva de datos en el sector sanitario? ¿Dónde está el límite cuando hablamos de la privacidad de los pacientes en Sanidad?

 

Estas y muchas otras preguntas se escucharon en el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) durante la presentación del Informe ‘Big Data y Salud’, realizado por Planner Media y Prodigioso Volcán, con la colaboración de Roche Farma y Siemens. Un estudio en el que han participado expertos del sector médico, farmacéutico y de protección de datos y en el que analizan cómo se está recogiendo, estudiando y utilizando el Big Data para dar un paso de gigante en las decisiones médicas que atañen a millones de pacientes.

Durante el debate, se hizo hincapié en la necesidad de poder “usar los datos en salud, ya que los datos salvan vidas”, según afirmó Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC); profesor de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid y codirector del Madrid-MIT MVision Consortium. En este sentido, la privacidad de los datos de los pacientes fue uno de los primeros puntos que se debatieron. Bernardo Valdivieso, director del Área de Planificación y del Área de Atención Domiciliaria y Telemedicina del Hospital Universitario y Politécnico La FE de Valencia, y Salvador Peiró, de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), Red de Investigación en Servicios de Salud en  Enfermedades Crónicas (REDISSEC) de Valencia, defendieron que “los datos no son solo del paciente, pues las historias clínicas tienen mucha información útil”, si bien coincidieron en que “la información que se utiliza en el sistema sanitario está anonimizada y no tiene que salir de ese entorno”.

Iñaki Pariente de la Prada, director de la Agencia Vasca de Protección de Datos argumentó, en esta línea, que “es fundamental proteger los datos” y que para aportar seguridad y aprovechar lo que el Big Data puede aportar en sanidad es fundamental “cambiar la ley actual sobre la protección de datos de salud, ya que es predigital”.

En el debate, moderado por la periodista Pilar Velasco, participó también Paloma Martínez, profesora del Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del Departamento de Informática de la Universidad Carlos III de Madrid y responsable del Grupo de Investigación LaBDA (Bases de Datos Avanzadas), quien destacó que si no se puede acceder a millones de datos “los estudios se realizan con datos de juguetes” y no tienen validez.

Salvando las barreras en el uso de los datos, la aportación del Big Data a la salud en imparable y, a este respecto, en la actualidad, los estudios de Big Data que se están llevando a cabo en España, permiten “medicina de precisión. Ya no esperamos a que el paciente venga enfermo, sino que vamos a buscarle antes de que enferme para tratarle”, explicó Bernardo Valdivieso, lo que aportará “sostenibilidad al sistema sanitario”.

El Informe destaca que el Big Data es “una minería de datos puesta al servicio de los pacientes y del sistema sanitario —con las máximas garantías de protección y confidencialidad de los datos— que supondría una auténtica revolución”. Su uso supone un gran avance en todos los ámbitos relacionados con la salud, tales como la farmacoepidemiología, en la respuesta de los tratamientos farmacológicos según perfiles genéticos y/o estilos de vida; la prevención y predicción de riesgos y reacciones adversas de los medicamentos; la mejora de la adherencia a los tratamientos; y en consecuencia, un incremento exponencial de los resultados en salud.

 

Informe Big Data y Salud

El informe aborda el Big Data en el campo de la medicina, farmacia, la gestión sanitaria y la privacidad de los datos de los pacientes. En él, los expertos reflexionan sobre la recogida masiva de datos, sobre cómo está beneficiando el análisis de los Real World Data en la población. Cómo, por ejemplo, el programa Mini-Sentinel de la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos ha permitido detectar nuevas interacciones, efectos adversos de medicamentos y otros problemas de seguridad que han llevado a la retirada de fármacos o la modificación de sus indicaciones.

 

Destaca que el futuro de la Sanidad pasa por la medicina de precisión: “Está demostrado que el 5% de la población consume el 40% de los recursos; que unos pocos consumen mucho. Solamente si somos capaces de evitar deterioros multiorgánicos y de gestionar proactivamente salud y enfermedad podremos sostener el sistema actual. Esa nueva propuesta de valor de ser más accesible, de tener más calidad y bajar los costes, solo se consigue usando la información de manera adecuada”, según recoge el estudio.

El informe también resalta la necesidad de transformar los datos de salud en conocimiento para, entre otras cosas, poder predecir hospitalizaciones por patologías en base a factores ambientales o poblacionales, y deja patente que las redes sociales también son un factor clave para la recogida masiva de datos.

No obstante, en el documento se recogen voces críticas en el sentido de que hasta que no seamos capaces de hacer las preguntas correctas y procesar toda esa información y los datos de la manera adecuada no sabremos lo que significan y por lo tanto no nos aportan nada, así como escépticas: “los sistemas tecnológicos actuales no están preparados en general para abordar proyectos de Big Data, será necesario hacer importantes cambios en arquitecturas y comunicaciones”. Pero antes de plantearse estos cambios habrá que definir qué datos se van a utilizar, dónde se van a almacenar, quién lo va a coordinar y para qué se van a usar. Preguntas básicas para las que todavía no hay respuesta.

 

Big data en el sector farmacéutico

Un apartado especial merece el Big Data en el sector farmacéutico, por su importancia tanto en la comercialización como en la investigación de medicamentos. Tal y como se recoge en el Informe, cada día acceden más de 2 millones de personas a la Red Asistencial de 21.854 farmacias españolas en busca de asesoramiento y asistencia farmacéutica, y cada mes se dispensan en la farmacia comunitaria cerca de 70 millones de recetas prescritas por los facultativos, de las cuales más del 80% se registran y realizan electrónicamente. Asimismo, cada año, los farmacéuticos realizan más de 182 millones de actuaciones sanitarias.

En definitiva, contestando a la pregunta de cuáles serán los proyectos de Big Data en el entorno sanitario dentro de diez años, el Informe parafrasea a Eric D. Brown: será la propia y progresiva aplicación de herramientas Big Data la que nos descubrirá las ‘preguntas’ ocultas en nuestros datos. •

 

Descarga de la versión digital del informe en las páginas web de Prodigioso Volcán (http://prodigiosovolcan.com/bigdatasalud/)

y Planner Media (http://www.plannermedia.com/downloads/informebigdataysalud.pdf)


 

Farmacia y Big Data
“La Farmacia está preparada, capacitada
y dispuesta para la revolución del Big Data"*


Definir patrones de comportamiento en salud, elaborar modelos predictivos, reducir riesgos potenciales asociados a la medicación; reforzar la práctica farmacéutica basada en la evidencia, revolucionar la investigación en Farmacia Asistencial, así como la prestación de Servicios Profesionales Farmacéuticos personalizados, ajustado a las necesidades de cada paciente y en tiempo real, son algunas de las enormes potencialidades del Big Data aplicado a la Farmacia.
Cada día acceden más de 2 millones de personas a la Red Asistencial de 21.854 farmacias españolas en busca de asesoramiento y asistencia farmacéutica. Cada mes se dispensan en la Farmacia comunitaria cerca de 70 millones de recetas prescritas por los facultativos, de las cuales más del 80% se registra y realiza electrónicamente.

Y cada año, los farmacéuticos realizan más de 182 millones de actuaciones sanitarias. Es evidente que la Farmacia dispone de un elevado nivel de información y cuenta con experiencia en el manejo de datos en torno a la Salud y también de la medicación del paciente.

Una información, no olvidemos, que tiene la consideración de sensible y especial protección; y cuyo tratamiento ha de ofrecer siempre las máximas garantías de confidencialidad, seguridad, consentimiento informado y privacidad. En este campo, el farmacéutico y la farmacia han contado con el apoyo de la Organización Farmacéutica Colegial -Colegios, Consejos Autonómicos y Consejo General- y prueba de ello son el sistema de facturación, la implantación de la Receta Electrónica o la reciente puesta en marcha del Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (CISMED) destinado a detectar en tiempo real situaciones generalizadas de suministro irregular de fármacos.

 

 

 

Ahora bien, el Big Data es un nuevo salto cualitativo y la Farmacia ha de ser consciente de lo que puede implicar: debe conocer sus potencialidades y comprender su funcionamiento para adoptar aquellos usos beneficiosos que contribuyan a mejorar la calidad asistencial de la prestación farmacéutica; pero también para poner freno y limitaciones a aquellos otros usos que puedan vulnerar los derechos fundamentales de los pacientes.

McKinsey Global Institute identifica tres características del Big Data frente a la gestión tradicional de datos: volumen de datos estructurados y no estructurados, variedad de las fuentes y velocidad. Las denominadas tres uves, a las que el Instituto Tecnológico de Massachusetts añade una cuarta uve: la del valor obtenido de los datos, es decir, su utilidad.

No hay que imaginar mucho qué ventajas tendría para la asistencia sanitaria la aplicación de estas características del Big Data a millones de historias clínicas anonimizadas, a las dispensaciones de medicamentos y productos sanitarios realizadas, a la notificación de reacciones adversas, a la monitorización online de parámetros básicos de salud —índice de masa corporal, presión arterial, ritmo cardíaco, colesterol, glucosa... —, al seguimiento de las aplicaciones de salud instaladas en dispositivos móviles, o al conocimiento generado en comunidades virtuales de pacientes, entre otras muchas fuentes de información.

Una minería de datos puesta al servicio de los pacientes y del sistema sanitario —con las máximas garantías de protección y confidencialidad de los datos— que supondría una auténtica revolución. Se avanzaría en el ámbito de la farmacoepidemiología, en la respuesta de los tratamientos farmacológicos según perfiles genéticos y/o estilos de vida; en la prevención y predicción de riesgos y reacciones adversas de los medicamentos; en la mejora de la adherencia a los tratamientos; y en consecuencia, un incremento exponencial de los resultados en salud.

Una revolución del Big Data en toda su extensión porque supondría, entre otros muchos aspectos, que hemos superado barreras y recelos actuales a la hora de compartir información y conocimiento entre profesionales sanitarios, trabajando de forma colaborativa, aprovechando sinergias y situando al paciente en el verdadero centro de la atención sanitaria. La Farmacia es puerta de entrada y salida del paciente del Sistema Sanitario.

La Farmacia es una importante fuente receptora y generadora de información. La Farmacia conoce el dato, sabe gestionarlo con responsabilidad y garantías de seguridad para el paciente y tiene experiencia en aportar conocimiento fruto de su análisis. Por lo que si la pregunta es averiguar si la Farmacia está preparada, capacitada y dispuesta para la revolución del Big Data, la respuesta es afirmativa.•

 

Jesús Aguilar Santamaria
Presidente del Consejo
General de Colegios Farmacéuticos

*Extracto del Informe ‘Big Data y Salud’, realizado por Planner Media y Prodigioso Volcán