Decálogo para el cuidado de los pies

Publicado el Miércoles, 23 Julio 2014 12:18
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Con la llegada del calor sale a luz una parte de nuestro cuerpo que ha estado escondida a lo largo de diez largos meses, los pies. Acostumbrados a llevar calcetines y calzado cerrado durante tanto tiempo el cambio no es fácil, y por eso los expertos recomiendan un especial cuidado durante los meses de verano.

 

En la playa, en la piscina o incluso en la calle, es muy habitual andar descalzos, por lo que es muy fácil hacerse cortes, clavarse objetos, sufrir xeroxis (Sequedad severa de la piel) etc. Por ello, Leire Unanue, podóloga y vocal del Colegio Oficial de Podólogos del País Vasco, recomienda, “hacer una inspección visual de la planta del pie un par de veces por semana, y en caso de localizar cualquier cuerpo extraño no intentar sacarlo con métodos de dudosa procedencia, es mejor acudir a un especialista; Ante cualquier corte lavar la zona con agua y jabón, curar con antiséptico y llevarla tapada para evitar sobre-infección. Para evitar la xerosis hidratar los pies a diario, evitando los espacios interdigitales (espacios entre los dedos).

Otro de los aspectos a tener en cuenta, tal y como afirma la experta, es que, “no solemos aplicarnos protector solar al dorso del pie, y es una zona muy expuesta al sol, así que esta parte sufre quemaduras con frecuencia”.

Además, una gran preocupación en la época estival son los hongos, ya que en las piscinas es más fácil el contagio, “mucha gente piensa que los pies se secan solos, y no es así. El exceso de humedad debilita la piel y esto la hace más sensible frente a infecciones. Es imprescindible que siempre que salgamos del agua hagamos un buen secado plantar e interdigital, tanto en la playa, en la piscina, como por supuesto, en casa.

Pero no es sólo cuando se está descalzo cuando nuestros pies sufren. Tal y como asegura Leire Unanue, en ocasiones el calzado de la temporada estival, “no reúne las características adecuadas para los pies; falta de sujeción en el tobillo; suelas demasiados finas; ausencia o escasa altura de tacón; tiras decorativas que generan una presión desmesurada en diferentes partes del pie, etc.” Además, al dejar de usar calcetín, el pie queda más expuesto a rozaduras y ampollas, ya que el calcetín absorbe la humedad del pie generada por la transpiración y evita la maceración del mismo, por lo que añade que, “siempre que vistamos al pie con este tipo de prendas es mejor, y que sean preferentemente de algodón, dado que cualquier tejido no natural aumentará la transpiración del pie”, añade la podóloga.

Sin embargo, muchas veces, “anteponemos el diseño y la estética a la comodidad o la salud, buscando soluciones rápidas o productos milagro en el mercado. En este sentido, Leire Unanue afirma que, “no existen los productos milagro, son gastos que podemos evitar si realmente nos concienciamos de lo que necesitamos, no de lo que nos gusta.

En lo referente al pintado de las uñas, la experta asegura que, “no es bueno llevarlas pintadas de seguido; es decir, hay que evitar pintar capa sobre capa. Lo mejor es limpiarlas con quitaesmalte, a poder ser sin acetona, dejarlas unas 48 horas sin ninguna laca y después, si se quiere, volver a pintar”.

Para finalizar, desde el Colegio Oficial de Podólogos del País Vasco proponen una serie de recomendaciones para mantener el buen estado de nuestros pies: