¿Cómo identificar la intolerancia a la lactosa?

La Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) recuerda qué es la intolerancia a la lactosa, qué síntomas produce y cuál es su tratamiento.

 

La lactosa en el principal azúcar de la leche y derivados lácteos, ya sea de leche de vaca como de otros animales, aunque también se puede encontrar en otros alimentos o productos alimentarios, especialmente si están procesados.

Cuando tomamos lactosa, ésta es degradada en el intestino gracias a una enzima llamada lactasa. Esta enzima desdobla la lactosa en dos azúcares sencillos, la glucosa y la galactosa, que son eficazmente absorbidos en el intestino delgado.

Si la producción de lactasa es insuficiente, cuando se tome lactosa ésta no se podrá absorber de forma adecuada en el intestino. Esta situación conocida como malabsorción de lactosa, provoca la aparición de síntomas que se conocen como intolerancia a la lactosa.

 

Síntomas, diagnóstico y tratamiento de la intolerancia a la lactosa

Algunos síntomas que refieren las personas con intolerancia a la lactosa son diarrea, dolor abdominal, distensión abdominal, flatulencia y borborigmos. A veces los síntomas son atípicos como nauseas o cefalea.

La intolerancia a la lactosa puede sospecharse mediante el reconocimiento de síntomas relacionados con la ingesta de lactosa. En este sentido, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) recuerda la importancia de acudir al médico especialista para que confirme la sospecha sintomática.

La intolerancia a la lactosa se diagnostica con distintas pruebas, como el test de hidrógeno, la medición de glucosa en sangre tras la administración de lactosa o el test de la gaxilosa en orina, entre otros. El tratamiento consiste en adaptar la ingesta de lactosa hasta cantidades que no provoquen síntomas.

 

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