Ocho claves para cuidar la piel del bebé

La piel del bebé es más fina que la del adulto y su función protectora, menos eficaz, por lo que se seca con facilidad y resulta más propensa a alergias e irritaciones. Además, según explica Maialen Elizari, experta del Departamento Científico de Cinfa, “hasta los 3 años, su barrera cutánea no ha terminado de desarrollarse, lo que la hace más vulnerable a las agresiones medioambientales, como el frío, el viento, el sol o los ambientes secos”.

 

“Su función termorreguladora no funciona al 100%, pierde y absorbe agua con mayor rapidez, presenta una mayor reactividad vascular (se enrojece o palidece más fácilmente), y tiene una menor capacidad de sintetizar melanina. En general, es menos resistente y mucho más frágil y delicada”, añade la especialista.

 

Problemas cutáneos en los más pequeños

Por otra parte, las afecciones cutáneas son cada más frecuentes en los niños españoles. Por ejemplo, la incidencia de la dermatitis atópica se ha triplicado en los últimos treinta años, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). En la actualidad, según datos de este organismo, afecta al 20% de los niños y niñas de nuestro país.

 

 

Se trata de una enfermedad de la piel, inflamatoria y crónica, que suele manifestarse antes de los cinco años con síntomas como sequedad, placas enrojecidas y picor. “La costra láctea y la dermatitis del pañal son otras de las alteraciones a las que predispone la sensibilidad y la naturaleza inmadura de la piel del bebé”, añade Elizari.

La mayoría de las anteriores alteraciones son benignas y, por lo general, suelen mejorar y desaparecer con el paso del tiempo, además de que el uso de cosméticos adecuados alivia y favorece el bienestar del niño. Por eso, la experta de Cinfa subraya la necesidad de proteger de una manera especial la frágil piel del bebé: “La regla de oro es elegir para la higiene diaria productos específicamente formulados para su piel, hipoalergénicos y probados bajo control dermatológico y pediátrico. El jabón, además, debe tener un pH fisiológico y respetar el manto ácido cutáneo. Como padres, debemos hacer un esfuerzo por no caer en la comodidad de usar para ellos los productos de adultos solo porque los tengamos más a mano”, insiste.

Respecto a la protección solar, nunca debemos exponer de forma directa al sol a los niños menores de un año. Además, no es recomendable aplicar fotoprotectores a los bebés menores de seis meses y, a partir de esa edad, han de emplearse productos especialmente formulados y testados para estas edades. En este sentido, Elizari enumera las características básicas que debe presentar un buen fotoprotector para los más pequeños: “Nos fijaremos en el que el producto esté especialmente formulado para el bebé, que cuente con un SPF superior a 50, que proteja de las radiaciones UVA, UVB, IRA y visible y que contenga filtros físicos. Y cuando salgamos al exterior –apostilla-, hay que recordar proteger siempre el rostro de nuestro bebé con una crema hidratante que cuente con protección solar, incluso aunque el día esté nublado”.

 

Consejos para cuidar la piel de los bebés:

  1. El momento del baño. En el momento del baño, es necesario calentar tanto el agua de la bañera - que debe estar a unos 37ºC-, como el propio cuarto de baño, cuya temperatura ambiente debe oscilar entre los 20ºC y los 22ºC. Además, procurar no tenerle en la bañera más de cinco minutos y lavarle el pelo instantes antes de sacarle del agua, porque los bebés pierden mucha temperatura por la cabeza.
  2. Usar productos específicos. Utilizar un gel de baño infantil, hipoalergénico y con pH fisiológico que respete el manto ácido cutáneo. Tampoco olvidar contar con una esponja, preferiblemente natural.
  3. Secarle con delicadeza. Cuando termine el baño al bebé, secarle dándole ligeros toquecitos, sin frotarle, para no irritar su piel.
  4. No olvidar la hidratación. Una vez que esté bien seco y que no quede humedad en los pliegues, aplicar una leche infantil hidratante, dándole un suave masaje por todo el cuerpo.
  5. La importancia de las zonas delicadas. En el cambio de pañal, utilizar toallitas especiales o agua y un gel lavante o un jabón supergraso. La limpieza debe hacerse de adelante hacia atrás, es decir, de la zona más limpia a la más sucia, dejando las nalgas para el final, para no arrastrar la suciedad. Asegurarse de que tiene totalmente secos los pliegues de las nalgas y las ingles y aplicar una buena capa de crema protectora, cuya función es crear una barrera que prevenga las posibles irritaciones en esta zona, causadas por el contacto directo con la orina y las heces.
  6. No excederse con el perfume. Evitar colonias con alcohol y recurrir siempre a fórmulas aptas para bebés. Se pueden vaporizar unas gotas de agua de colonia sin alcohol sobre su cuero cabelludo o sobre su ropa.
  7. Mucho cuidado con el sol. La mejor forma de proteger a los bebés es no exponerlos nunca directamente al sol si tienen menos de un año. A partir de esa edad, la gorra, gafas de sol, pantalones y camiseta son imprescindibles y mejor evitar las horas centrales del día y limitar el tiempo de exposición.
  8. Cuidados también en los meses de frío. Al salir de paseo en los meses de otoño e invierno, cubrir las zonas más delicadas de su cuerpo, para protegerle tanto de resfriados como de la acción resecante del frío. Y en la cara, aplicarle una crema hidratante con protección solar específica para bebés, incluso cuando no haya salido el sol.

 

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